Al igual que Alí Babá, el pueblo de Veracruz pudo observar durante seis años el botín acumulado por quienes decían gobernar, cuando miles de millones de pesos fueron desviados para el provecho personal de unos vivales adictos al modo patrimonialista de gobernar. Una vez preso el cabecilla, gran parte del resto de la banda goza aún de libertad, siguen al amparo del fuero o aparentemente la autoridad ha transigido con ellos, lo cual refleja la gran impunidad que los protege. El Orfis ha concluido la revisión de la cuenta pública 2016 y descubrió un daño patrimonial de 6 mil 700 millones de pesos, obviamente hay culpables pues hay 31 denuncias presentadas. ¿Habrá castigo y devolución o solo “vómito negro”?