“Este fue el doloroso despertar a un inicio de siglo por parte de un partido político que se mantuvo en el poder desde su fundación, hecho a imagen y semejanza de cada uno de los gobiernos que habían llegado a través suyo, que tal era su función, servir de vía para legalizar la sucesión. Su larga permanencia en el poder lo distanció de la base popular y lo puso en el ojo de una ciudadanía que por muchos años no vio cambio positivo alguno, sobre todo en lo económico. Cuando esa ciudadanía, frustrada por tantos fracasos empezó a hacerse sentir, obligó al gobierno a asumir compromisos, y si la condición consistía en votar, simplemente votó en contra de lo establecido”.