Opiniones y Comentarios

Julio Ricardo Blanchet Cruz

diariolibertad@nullgmail.com

Sin duda es de celebrarse el hecho de que los 12 jóvenes tailandeses y su entrenador se encuentren sanos y salvos.  El esfuerzo de los rescatistas; sin soslayar que uno de ellos perdió la vida; es digno de encomio…

El mundo entero estuvo pendiente del caso desde el día 23 del pasado mes en que desaparecieron los menores y su mentor, quien a resultas los mantuvo serenos enseñándoles a meditar…

Las labores de búsqueda, incluyendo tecnología de punta que, dicho sea de paso, no han podido superar a los perros, que siguen siendo insustituibles en esas labores; y desde luego el valor de los buzos rescatistas, merecían el final feliz que tuvieron, y el reconocimiento de todos, hacia todos.  La difusión del caso minuto a minuto, fue precisa, estupenda.  Todos los medios hablaron de lo mismo…

No obstante, lo más maravilloso de todo, fue la unión de todos los sectores sociales del mundo.  Cabiendo comentar, que la unión “espiritual” -estamos con ellos en espíritu, dijeron algunos- y las consabidas bendiciones, no sirvieron de nada; el mérito es de quienes de una u otra forma intervinieron en la búsqueda y el rescate…

Y entre ellos, también es dable el mencionar a los medios de comunicación.  Si no le hubieran dado la cobertura que le dieron, tal vez el hecho hubiera pasado desapercibido; y de igual forma el final no hubiera sido el mismo.  Y aquí viene el pero…

Resulta que del mismo 23 de Junio en que se comenzó a saber del caso, a la fecha, han muerto cientos de niños.  Acorde a los datos de la UNICEF, entre enero y febrero de este 2018, solo en Siria murieron más de 1 000 niños…

Que a diferencia de los jóvenes tailandeses, de quienes supimos sus nombres, dónde y qué estudiaban, quienes eran sus padres y cómo habían llegado hasta ahí; a los muertos nadie los conocía.  Inexplicablemente los medios callaron; y continúan callando…

Y como es Ley que nadie puede amar lo que no conoce -un principio irrefutable que echa por tierra la idolatría a las deidades-.  A menos, por supuesto, que se haga referencia a La Madre Naturaleza; pues mientras más se le conoce, ciertamente que más se le ama…

Si me dicen que en California se están quemando más de mil hectáreas, realmente me duele.  Como me dolió cuando mataron al último rinoceronte blanco; o cuando mataron al gorila que pensaron atacaría al niño que cayó en su foso.  O la matanza de tiburones, o de delfines, o de vaquitas marinas o de ballenas…

Pero si me dicen que Mahoma tiene pulmonía; que Jehová tiene cirrosis hepática; o que a Jesús le descubrieron cáncer en la próstata; ni en cuenta…

Que no le digan, que no le cuenten cuentos, amables lectores.  Nadie puede amar lo que no conoce.  Las religiones y sus dioses son negocios de vividores.

Bien decía Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) “Negar a dios es la única forma de salvar al mundo”.

Y todo indica que el amoroso y pacífico todopoderoso AMLO quiere reforzar aún más el presidencialismo -que es precisamente del sistema de gobierno del que hay que deshacerse- y para ello, se le ve decidido a poyarse en los comerciantes de dios; a tal grado que ya hasta quiere hacer Presidente de los DH al cura Solalinde…

 

Lo que sí no se puede de ninguna manera dejar de comentar, es que ni el nuevo “Generalísimo Andrés Manuel, Caudillo de México por la gracia de dios”; las circunstancias y el voto del Pueblo -su relación con la igle$ia así lo pinta- ni su futuro Secretario de Hacienda, a pesar de que por varios medios y formas se le señaló…

Nunca tomaron en cuenta los vencimientos de los enormes empréstitos adquiridos principalmente por Peña Nieto y su camarilla del Congreso- que tendrán que pagarse.  Y para el año entrante son más de 700 000 millones de pesos.  Pero; bien haya.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.