Dialogando

Por Abel Domínguez Camacho

Tanto en campaña como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador manifestó su intención de lograr una “descentralización”, para el 04 del mes que está por terminar, Quinta Fuerza maneja la siguiente cabeza: “Esta es la propuesta de AMLO para la descentralización” e inmediatamente pregunta y contesta ¿qué implica la descentralización?. “La descentralización es básicamente mudar cada dependencia o subsecretaría a los distintos estados del país, con el objetivo de reactivar la economía de cada entidad, evitando islas de crecimiento”. Preguntaba en mi entrega previa, a instancias de Raúl Abraham López,  desde la perspectiva de la Administración Pública, ¿Cuál es el costo-beneficio de tal proyecto?.

Leyendo y escuchando a los potenciales Secretarios, haré referencia al de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dudo que cuente con un estudio que permita saber el costo-beneficio de la llamada descentralización, costos económicos-sociales de “mover” a gran cantidad de familias ya asentadas y con proyectos en la CDMX, movilización versus un desarrollo regional basado en la derrama económica que ello supone. De botepronto se me ocurre, ya que estamos en ello, que Esteban Moctezuma Barragán (EMB) tendrá, a partir del 01 de diciembre del presente, casa chica y casa grande, como dictaba la sentencia popular de nuestros traviesos ancestros, así es México.

EMB expresó a los medios, “…el adelgazamiento de la dependencia contempla reducir de cinco a tres subsecretarías” son cuatro, después él aclara porque asume que son cinco, lo que habla por si mismo de un proceso de desconcentración y no, de descentralización. “…a partir del próximo 01 de diciembre despacharé en el estado de Puebla los asuntos de la SEP” y acota “…y despacharé en México los asuntos que así lo requieran”-casa chica y casa grande-una ambigüedad o desliz en su declaración que hace suponer que estamos frente a un proceso de desconcentración. Al final de su declaración hace referencia a un proceso de “equidad y calidad”, pero no entendí qué quiere decir con tal expresión (si entendí…)

No hay proyecto que permita dar respuesta al costo-beneficio de la “descentralización” y, no hay proyecto educativo-al menos tangible-que permita imaginar el rumbo que tomará la educación en nuestro país; declaraciones más, declaraciones menos-desde campaña-en torno a la reforma educativa vigente. EMB declara que “se reunirá con líderes sindicales, maestros…” haciendo evidente que no tiene el timón bajo su mando, en su narrativa no hay un manejo, ni por asomo, de las grandes tendencias que el mundo observa en materia educativa, tampoco las consideraciones de las instancias supranacionales que dan cuenta de la problemática educativa a escala mundial.

Hasta donde recuerdo, las descentralización del sistema de educación básica y normal de México se inició en 1992, con la transferencia a los gobiernos de los estados de las escuelas y el personal que hasta entonces estuvieron bajo la administración directa del gobierno federal, y la redistribución de las responsabilidad educativa entre los dos órdenes de gobierno. De acuerdo con Alberto Arnaut (Gestión del Sistema Educativo Federalizado 1992-2010, en Los Grandes Problemas de México, VII, Educación, Alberto Arnaut y Silvia Giorguli, coordinadores, El Colegio de México, 2010) de este modo se terminó un largo proceso centralizador que comenzó en el último tercio del siglo XIX y se acentuó en el siglo pasado, a partir de la fundación de la SEP en 1921.

Dicho proceso de descentralización se apuntaló con una nueva Ley General de Educación(LGE), promulgada el 13 de julio de 1993, que entre otras cosas redefinió las atribuciones educativas de cada uno de los tres órdenes de gobierno. Y así, el nuevo orden jurídico reservó, al gobierno federal, las tareas de planeación, regulación, evaluación, determinación de contenidos educativos y todas aquellas necesarias para garantizar la unidad del sistema educativo nacional-el subrayado es mío-; LGE vigente con una infinidad de modificaciones desde su promulgación hasta la última publicada en el DOF el 19 de enero de 2018.

Hoy, la Reforma  Educativa vigente marca una nueva etapa del proceso educativo en México, de la relación de los principales actores del sector, maestros, líderes sindicales, autoridades locales y federales, de la desarticulación del maridaje sindicato-autoridad en materia de usos y costumbres, como la herencia de plazas y en cuanto a la carrera magisterial y la evaluación. Un nuevo contexto educativo desde la perspectiva de su oferta y demanda, desde la perspectiva de los resultados y las grandes brechas en los diferentes niveles…

Dicho lo anterior, el secretario Moctezuma Barragán tiene mucho trabajo por hacer para lograr la desconcentración anunciada y, para reformular y fortalecer la reforma educativa en nuestro país. Si como se ha dicho, es una mal llamada reforma, la tarea es mayor y no puede ser tan gradual como lo manifestó EMB, nadie se siente nervioso como él dijo; es una necesidad y una exigencia de la sociedad, tendrá que ser un proceso que revolucione todos y cada uno de los espacios educativos y su quehacer cotidiano, que revolucione la relación entre los principales actores, en especial los sindicatos. El sector educativo ya no puede estar secuestrado, ni por un gobierno, ni por los padres de familia, ni por los maestros y menos, por las cúpulas sindicales.

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