En el recuento de los daños en cada partido político se viven circunstancias diferentes: en el PAN buscan la unidad en sus filas, un expediente difícil de concebir mientras Anaya y su grupo insistan en permanecer al frente del panismo nacional pues enfrenta una sólida oposición en su contra, esa sí unida para evitar que Anaya prosiga en el mando, allí sacarán chispas. En el PRI, le apostaban a la permanencia de René Juárez en la presidencia, pero esta tarde renunciará para dejar el cargo a Claudia Ruiz Massieu, todo en la cúpula. En el PRD, rebajado a la categoría de partido “chiquito” siguen la suerte del Panal, del Verde Ecologista, de Movimiento Ciudadano, que luchan por seguir en la nómina oficial.