Vigentes contemporáneo

Por Armando Ortiz

Antes de que llegue Andrés Manuel López Obrador con sus locuras de austeridad republicana, los 500 legisladores de la Cámara de diputados se despedirán con un bono de 900 mil pesos, que dice el secretario de la Cámara es completamente legal, pues los diputados durante todo su periodo legislativo aportan el 12% de su sueldo, lo que corresponde a 450 mil pesos. ¿Y los otros 450 mil pesos? Pues eso los da la propia Cámara, como una compensación por ser tan ahorradores. ¡Todos queremos meter nuestro dinero a ese banco! ¿Qué banco, por muy bueno que sea, te da en tres años el doble de lo que ahorras? ¡Ninguno! De modo que, aunque se quiera disfrazar como fondo de ahorro, los diputados sí se llevan un bono extra que les compensa el famoso bono de retiro, pues al parecer eso se acabó. Pero no lo lamente tanto, los diputados todavía van a tener la parte que les corresponde de aguinaldo, siguen teniendo su sueldazo, sus dietas, sus vales de gasolina, viaje, viáticos y montón de cosas más que ellos solitos se aprueban para hacerse más placentera la navidad. ¡Qué poca madre!

Que bajar el sueldo a los altos funcionarios no resuelve la pobreza; ¡ah!, pero qué bien se siente que se les ponga en su lugar
Dice el hijo de Miguel de la Madrid, quien nunca no tiene ni la más mínima idea de lo que es la necesidad, que bajar los sueldos de los altos funcionarios no es la solución a los problemas de pobreza en este país. “El reto -dice el secretario de Turismo- no es ese, el reto es subir los salarios de los de abajo”. Lo que se le olvida a Enrique de la Madrid, quien durante seis años viviera la vida loca en Los Pinos (y si no que le pregunten a Palazuelos), es que la desigualdad en este país la han originado los que han ostentado el poder, brindando mejores salarios y privilegios a los ricos, y obligando a un salario mínimo a los pobres. La brecha entre ricos y pobres se ha hecho mayor no porque los pobres se alejen de los ricos, sino porque los ricos, con sus altos salarios, sus exenciones de impuestos y sus privilegios se han alejado de la clase trabajadora. Como ya andan por las nubes los salarios de los altos funcionarios, lo propio es que se bajen de su nube y se aterricen. Igual esa no es la solución a la pobreza de este país, pero en algo la ha de aliviar; igual esa no es la solución, pero ah que satisfechos nos deja que los altos funcionarios ganen un salario digno y de acuerdo a su responsabilidad y capacidad.

¡Ay qué alivio! Los ministros de la SCJN no ganan 500 mil mensuales, sólo 300 mil; ¿y los fideicomisos?
La Suprema Corte de Justicia sale a defenderse y en un video que circula ya nos invita a investigar bien cuánto es lo que gana un ministro de la SCJN. Para empezar, se afirma que un ministro no gana 500 mil pesos mensuales, como se dice en algunos medios, lo que para la SCJN es una fake news. La joven que aparece en el video nos invita a visitar www.supremacorte.gob.mx. Ahí en el enlace Transparencia se puede acudir a “Lo más solicitado”, en donde está un documento PDF de las “Percepciones y Prestaciones de 2017”. Ahí nos podemos dar cuenta que un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación cobra 303 mil 870 pesos mensuales, lo que equivale a 3 millones 646 mil 440 pesos anuales, que no son poca cosa. A lo que no nos invita la chica del video es a revisar los Fideicomisos, esos recursos extras con los que cuenta la SCJN para el “Fortalecimiento y Modernización de la Impartición de Justicia”. Gracias a este Fideicomiso los miembros de la SCJN pueden contratar a su albedrio a personal extra. Otro de los puntos que se ha señalado de la SCJN es que tienen a muchos parientes insertados en contratos. ¡Habría que revisar bien esos fideicomisos!

Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com