Esta sentencia, que significa “Divide y Vencerás” -para todos aquellos que gustan de copiar sus tesis o sus exámenes- ha sido llevada a cabo desde siempre por todos los políticos del mundo; y aunque de manera exacta no se conoce su origen, se le atribuye al Emperador Cayo Julio César (100 – 44)…

Destacado militar considerado entre los mejores estrategas del mundo -entre ellos, el General Álvaro Obregón (1880 – 1928) quien nunca perdió una batalla- que se convirtió en dictador vitalicio para así poder imponer sus reformas, pues la oposición en el Senado lo obstaculizaban; por lo que los propios senadores terminaron asesinándolo, dentro del recinto. Lo que desató una nueva guerra civil en el Imperio, y un reacomodo geoestratégico que sacudió al mundo de aquél entonces…

Pero también fue un destacado orador y escritor sobre latín y astronomía -obras que lamentablemente no se conservan; pero que se sabe de ellas por historiadores como Suetonio (70 – 126) y Lucio Plutarco (45 – 127)-…

No obstante, sí se conservan las memorias escritas por él sobre “La Guerra de las Galias”; y sus comentarios sobre “La Guerra Civil” que azotó a Roma antes de su arribo al Poder; y volvió a azotarla tras su asesinato…

No obstante, por los especiales tiempos que estamos viviendo en México, no está por demás recordar las palabras de Federico Ratzel (1844 – 1904) considerado por muchos el autor de la geografía humana:

“El gobierno arbitrario tiene su base, no en la fuerza del Estado; sino en la debilidad moral de los individuos que se someten casi sin resistencia al poder dominante”…

Y todo esto se trae a cuento, porque la perspectiva hace deducir que, sin importar quien gane la presidencia, la sociedad está tan dividida, que seguramente habrá problemas que se dirimirán en los honorables Tribunales Electorales, federales y estatales -y así le dan largas al asunto para que se enfríe-…

Con los resultados que todos conocemos por sus referencias más recientes en el Estado de México y Coahuila; pero no puede descartarse que, dado el cinismo con el que operaron las campañas, hace suponer que lo hicieron adrede para que tengan, por conveniencia, echar abajo los comicios. Ya lo han hecho…

Por otro lado, la gente no solo anhela desesperadamente un cambio; y lo necesita. Por cierto que todos los hasta hoy candidatos hablan de lo mismo; aceptando intrínsecamente que el sistema de gobierno no funciona, por eso hay que cambiarlo…

Pero ¿cómo es que va a cambiar el sistema de gobierno, si los ciudadanos no cambiamos? El gobierno, malo o bueno, emana del Pueblo. Si culpamos al gobierno de todas nuestras desgracias, habrá que esperar a que el gobierno nos las solucione; y eso va a estar muy difícil que suceda. No lo han hecho nunca; no veo por qué habrían de hacerlo ahora…

Tenemos que solucionarlos nosotros mismos. Como lo hicieron los alemanes cuando hace muy poco les subieron la gasolina y dejaron abandonados sus vehículos donde estuvieran…

O como acaban de hacer los argentinos que paralizaron completamente el País por un día, y Mauricio Macri tuvo que ceder. O los brasileños, que hicieron lo propio durante una semana en la que nadie fue a trabajar; y doblegaron Michel Temer…

Los líderes y los balazos salen sobrando cuando el Pueblo se une. Y ahora con esta tecnología de las Redes sociales, ni siquiera hace falta salir a las calles para unirnos todos y simplemente no comprar lo superfluo; entre otras muchas cosas, la Coca-Cola…

Pero en fin, en unas horas más sabremos quienes son los estúpidos y quienes serán los rencorosos; pues como bien decía Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) “La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido”…

Y lo que hemos vivido es una guerra de insultos, descalificaciones, amenazas, cobardías, mentiras y promesas irrealizables que poco tuvieron que ver con propuestas novedosas y factibles…

Pero ya que se empezó este escrito con Julio Cesar y su sentencia de “Divide y Vencerás”, terminaré con otra frese de él mismo: “Alea iacta est”; que quiere decir: La suerte está echada.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.