Del muro de Juan José Llanes

Abyecto y vasallo hasta el final, Edel Álvarez Peña cumple la orden que se le da (como todas) y a valores entendidos “urge” al gobernador para que atiborre de incondicionales al esclerótico Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Cuando Yunes fue ungido gobernador electo, decidió que Duarte ningún nombramiento debía poder hacer y ninguna propuesta enviar al Congreso, porque estaría destinada a “tapar” su corrupción.

En el papel inverso, Yunes manda a su lacayos (el presidente del TSJE es un buen ejemplo), a que “acondicionen” la salida de su patrón, aprovechando que, en Veracruz, la carrera judicial es un chiste.

Dentro del indispensable desmantelamiento de las podridas estructuras yuneslinaristas se ha centrado el foco de atención en la Fiscalía General del Estado…pero que no se les olvide Edel.

Se tiene que ir también.