Después de una administración desastrosa al frente del ayuntamiento de San Andrés Tuxtla, el ex alcalde Manuel Rosendo Pelayo conoce sus culpas y por aquello de las dudas ha promovido un sinfín de amparos para evitar ser detenido a pedido de la Fiscalía General del Estado. Obviamente, el señor Pelayo se cuida de las consecuencias tras su paso por la alcaldía, pero sin duda le sobra audacia para mantenerse en condiciones de luchar por su libertad porque fue hasta candidato a diputado pensando ilusamente que ganaría el fuero. Este tipo de casos sorprenden a la opinión pública que, alimentada por informaciones, ciertas o falsas, de las tropelías cometidas por Pelayo, observan cómo el tiempo transcurre y no pasa nada.