Uriel Flores Aguayo

Aunque ya he publicado algunos apuntes sobre lo ocurrido en las elecciones recientes tanto a nivel Federal como Estatal, me interesa decirlo en forma específica para quienes me leen con atención, simpatía o coincidencia:

1.- Por mi trayectoria y antecedentes inmediatos ( 2006-2012) lo más natural era apoyar a AMLO en su tercer y definitivo intento por ser Presidente. Mi corriente dentro del PRD se salió en un 90% para respaldarlo, las encuestas lo marcaban como favorito desde hace mucho tiempo y no faltaron las invitaciones al respecto; era más fácil y promisorio hacerlo. Como muchos que se subieron a su locomotora al ver las amplias posibilidades de ganar. Pero no.

2.- Dar ese paso incluía a Veracruz, donde se relevaba la Gubernatura. Apoyar la continuidad de la alternancia local excluía la posibilidad de respaldar a AMLO. Ese es el factor Veracruz, y lealtad puesta por delante : no a siglas, no a intereses particulares, si a un gobernante que fue vital para la alternancia, para la justicia y la gobernabilidad veracruzanas.

3.- Hace dos años se logró la alternancia en Veracruz, en un esfuerzo titánico del hoy Gobernador, sujeto de las más viles campañas sucias, la suma de partidos políticos diversos y una mayoría ciudadana que respaldó esa ruta. Era indispensable para la evolución democrática de Veracruz. Quien intente minimizar ese avance algún día se topará con el juicio de la historia.

4.- el proyecto frentista por el Gobierno de Veracruz, encabezado por Miguel Yunes Márquez, reunía juventud y experiencia. Era un gran proyecto. Valía la pena apoyarlo simplemente por la persona, dada su visión y capacidad. Con la votación que obtuvo MAYM, ganaría cualquier elección, menos esta que estuvo impactada por el relevo Presidencial.

5.- No es tan difícil entender que una votación múltiple genera efectos diversos, curiosos y contradictorios. Para que el resultado valga como juicio a la administración actual, tendría que ser una elección exclusiva de Gobernador.

6.- Fui de los que públicamente, vía PRD, apoyé a los candidatos del Frente; ante los resultados cabe la calma y la autocrítica, la sensatez y la conciencia tranquila. Vivimos un acto de lealtad a un proyecto. Uno puede o no asumir cierta responsabilidad, si fuera el caso, sin obviar que no dirige partidos,no decide candidaturas , ni estrategia y menos presupuestos.

7.- Las oposiciones quedan en condiciones de debilidad ante la avalancha de Morena; solo en la refundación podrían jugar algún papel destacado. Es buen momento, pasada la etapa del compromiso coherente, para replantearse la afiliación partidista.

8.- con o sin partido uno debe seguir participando políticamente; hay experiencia, convicción y la necesidad de hacerlo. Será indispensable estudiar las rutas independientes. Al memos a mí me permitiría, si no hay partido de por medio, buscar la Presidencia de Xalapa.