Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra

Mientras más conozco a los políticos más me convenzo de que son una bola de… inocentes. Si lo permites me explico, lector.

En tiempos del PRI hegemónico el presidente de la República nombraba a su sucesor con el único y avieso fin de que le cuidara las espaldas y no lo fuera a traicionar (el progreso de la nación importaba pura corneta), pero chasco que se llevaron todos.

López Mateos eligió a Díaz Ordaz y éste lo traicionó; Díaz Ordaz eligió a Echeverría y éste lo traicionó; Echeverría eligió a López Portillo y éste lo traicionó. Más adelante Carlos Salinas eligió a Colosio que si no lo traicionó fue porque se le atravesó Lomas Taurinas, pero cuando eligió a Ernesto Zedillo éste no sólo lo traicionó, sino que metió al bote a su hermano mayor.

Sin ir muy lejos, Fidel Herrera eligió a Javier Duarte como su sucesor por ser “un pendejo manejable” y pregúntale ahora si sigue pensando igual.

Yunes Linares cojea del mismo pie y piensa que por el hecho de elegir al Fiscal Anticorrupción éste le guardará fidelidad perruna. De ahí que ordenara a los legisladores del PAN y PRD que sacaran a como diera lugar el nombramiento del gris y apocado Marcos Even Torres Zamudio que se supone, le cuidará las espaldas tanto a él como al Fiscal General Jorge Winckler, de quien Even fue subordinado.

Vaya tontería.

En caso de que se confirme el nombramiento, Marcos Even le será fiel hasta la noche del 30 de noviembre. Después de esa fecha, que se cuide el gobernador.

Nomás por puro sentido de sobrevivencia y por proteger su chamba, Even tendrá que llevar a juicio a su benefactor Yunes y a su ex jefe Winckler si hay elementos para ello. Y elementos le van a sobrar.

Lo anterior no le quita lo patético a los diputados yunistas que hicieron violadero de leyes para imponer a Even como Fiscal con 26 votos, cuando la Constitución dice que para hacer válido el nombramiento, el aspirante deberá contar con los sufragios de dos terceras partes de los legisladores. Es decir, 34 votos de 50 posibles.

Durante la discusión que duró más de cuatro horas, hubo toma de la tribuna, manotazos, empujones, jaloneos e improperios. A la diputada panista Marijose Gamboa, madre le faltó para que se la mentaran, lo mismo que a Sergio Hernández presidente de la Junta de Coordinación Política, que lo que sea de cada quién, se batió en el estercolero con tal de sacar adelante la orden de su jefe el gobernador.

Y a todo esto ¿cómo quedó el flamante Fiscal Anticorrupción? Quedó conflictuado, deslegitimado y corrompido. Pobre tipo, su lenguaje corporal lo decía todo: cabeza agachada, mirada huidiza y sin saber bien a bien qué hacer, incluso cuando tomó protesta en medio del griterío.

Morena y el PRI llevarán el caso a los tribunales y es casi un hecho que los magistrados echen para abajo el nombramiento, pero en caso contrario insisto, que se cuide Yunes y de paso Jorge Winckler porque el agradecimiento de Even durará lo que ellos duren en sus cargos. Ni un día más.

Con lo calientitos que andan los diputados de Morena que serán mayoría en la próxima Legislatura, mal se verá el Fiscal Anticorrupción tratando de tapar los boquetes que dejen sus benefactores. Ahora sí que a chaleco deberá actuar como Fiscal autónomo so pena de que lo enjuicien política y judicialmente a él también.

Yunes Linares por su parte sigue pensando que Veracruz es un pueblo de retrasados mentales y para muestra lo que contestó sobre el tema del Fiscal: “El Congreso es totalmente autónomo y el gobernador del estado respeta y celebra esa autonomía porque es parte del cambio que promovimos”.

Pobre de él si piensa que alguien se comió semejante falsedad. Y si cree que Marcos Even Torres Zamudio le guardará fidelidad eterna y lacayuna, la inocencia del gobernador es por demás conmovedora.

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