Ahora que se aplicarán medidas de austeridad y los legisladores entrantes tendrán que apretarse el cinturón sería conveniente revisar a fondo las jugosas canonjías otorgadas al sindicato del Congreso, pues su dirigencia se lleva buena tajada del presupuesto de ese Poder. Si bien las relaciones laborales – deben ser cordiales  sobre bases de equidad y justicia las canonjías hacia la dirigencia sindical en el Poder Legislativo debieran ser revisadas porque contrastan con cualquier programa de austeridad para reducir el gasto corriente. El actual dirigente sindical: lleva 12 años en el mando sindical y se ufana de haber aumentado de 103 a 303 sindicalizados y de sus logros “tenemos un edificio con 3 auditorios…” “pasando de 17 prestaciones a 50”; pero todavía “hay algunos pendientes como la guardería, pero a la fecha se dan apoyos económicos en este rubro”. ¿Aún hay más?