El enorme respaldo electoral que la ciudadanía dio a AMLO produjo efectos devastadores en los partidos políticos derrotados, a todos, excepto Morena que emerge como el nuevo sol. Obviamente el PES y el PANAL llevaron la peor parte porque desaparecieron del esquema partidista de México; junto a ellos también se dio la cabal extinción de la partidocracia, pues ya no tendrán ocasión para el cabildeo usufructuario recabador de canonjías. Esto último es parte del cambio y ahora a esperar que tras la próxima elección federal desaparezcan el PT, MC y el Verde Ecologista porque el panorama no les pinta nada bien, aunque  a los del PRD esa visión los trae sin dormir. El terremoto político también ocasiona en el PRI serias incertidumbres, porque se levantó en 2000 gracias a su poder territorial, 19 gubernaturas lo sostuvieron, pero eso cambió a 12 y de las chicas.