Por si acaso…

Por Carlos Jesús Rodríguez

*Atentados contra Presidentes
*EMP debe darle seguridad

¿POR QUÉ el virtual Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador rechaza, insistentemente, al Estado Mayor Presidencial, si sus integrantes son miembros del Ejército Mexicano -del cual será Comandante Supremo-, y de acuerdo a la normatividad del Ejecutivo Federal, su seguridad corre a cargo de ese cuerpo que es el órgano técnico militar que lo auxilia en la obtención de información general, planifica sus actividades personales propias del cargo, realiza prevenciones para su seguridad y participa en la ejecución de actividades procedentes para esos efectos?. Y todo eso ya se le explicó al tabasqueño e, incluso, la inmediata Secretaria de Gobernación, ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Olga Sánchez Cordero, no coincide con la postura del ganador de la elección del primer domingo de este mes cuando propone: “Tiene que tener seguridad (AMLO). Será el presidente y es un tema de Estado, es la institución presidencial”, y en ese tenor le recuerda que cuando fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal fue resguardado por un grupo de mujeres conocidas como “las gacelas”, pero contaba con seguridad porque no se trata solo del hombre sino de la institución que representa. No es Andrés Manuel López el ciudadano, sino el titular del Ejecutivo Federal que si bien no tiene mayores poderes que el Legislativo o Judicial, en México un atentado contra el Presidente en turno podría ser de consecuencias políticas, económicas, financieras y de inestabilidad social. Y aunque el oriundo de Tepetitán, Macuspana, Tabasco, jura y perjura que el pueblo lo quiere y lo cuida, debe recordar que no todos votaron por él, ni tampoco es monedita de oro para caerle bien a todos.

TAL VEZ Andrés Manuel no confía en el Estado Mayor Presidencial que hasta el momento se le reconoce como un cuerpo eficaz y honorable, y acaso sus argumentos los basa en esa inclinación que tiene por la historia que registra varios hechos, como el ocurrido el 10 de Abril de 1944 cuando el, entonces, Presidente Manuel Ávila Camacho resultó ileso de un ataque al transitar por el Patio de Honor hacia su despacho en Palacio Nacional; el mandatario se detuvo a saludar al teniente Antonio de la Lama Rojas, y éste le disparó con una pistola sin éxito ya que el Jefe de las Instituciones Federales usaba chaleco antibalas. El militar argumentó que lo había hecho porque en México no había justicia, ya que tenía prohibido asistir uniformado a la logia y a la iglesia. Hubo diversas versiones sobre el caso, documentadas en libros y revistas (como Actualidades de México), y algunas coinciden en que Maximino Ávila Camacho, hermano del presidente, ordenó que al atacante se le aplicara la “ley fuga” para borrar indicios. Maximino quería suceder a Manuel, y éste se oponía ya que el abanderado sería Miguel Alemán Valdez. Dos días después la policía descubrió un complot para asesinar tanto a Manuel como a Maximino, lo mismo que a los ex presidentes Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas mediante la colocación de bombas en sus respetivas camas.

TAMBIEN EN noviembre de 1927, cuatro personas dispararon contra el ex presidente y aspirante presidencial, Álvaro Obregón cuando circulaba cerca del lago de Chapultepec, provocándole escoriaciones en cara y mano –la única que le quedaba tras la batalla de Celaya-. Tres de los atacantes fueron capturados y se les vinculó con la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, aunque otras indagaciones la atribuyen a militares en el poder que se oponían a su reelección tras un periodo franco. El 28 de Julio del año siguiente, ya siendo presidente electo, Obregón fue asesinado. Años antes, el 16 de septiembre de 1897 el presidente Porfirio Díaz fue golpeado por Arnulfo Arroyo cuando llegaba a una ceremonia por las fiestas patrias. El caso está documentado en el libro ‘Capítulos olvidados de la historia de México’ y es tema de la novela ‘Expediente del atentado’, de Álvaro Uribe. Arroyo estaba desarmado y, curiosamente, fue asesinado en prisión a puñaladas.

EN LA memoria histórica del País aún sigue vivo el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta aquel fatídico 23 de Marzo de 1994 en Tijuana, Baja California ante la mirada absorta del general Domiro García Reyes y otros miembros de la milicia que lo resguardaban, aunque pocos recuerdan que el 10 de Agosto siguiente fueron detenidos en el mismo lugar Jesús Martínez Tafoya, Esteban Saldívar Gutiérrez y Magdalena Velazco. Tafoya y Saldívar fueron arrestados junto a los depósitos de combustible del aeropuerto de Tijuana media hora antes de que llegara el sucesor de Colosio en la candidatura, Ernesto Zedillo Ponce de León, y a Velazco se le decomisó una pistola cuando entraba al auditorio donde el político tendría un acto de campaña. En mayo de 1995 la revista ‘Impacto’ publicó una entrevista con el recluso José Armando Palacios Marquina ‘El Pato’, en la cual reveló que iba a atentar contra la vida del presidente Miguel de la Madrid durante el desfile del Día del Trabajo, el 1 de mayo de 1984, “aunque me costara la vida”, como parte de un complot de la Brigada Urbana de Ajusticiamiento. Quien resultó herido en esa ocasión fue el director del ISSSTE, Alejandro Carrillo Castro debido a que el general Arturo Cardona atajó la bomba molotov y la desvió hacia un palco contiguo al que ocupaba el presidente. Según la misma versión, el atentado iba a tener lugar el 15 de septiembre de 1983, “pero un chivatazo dio al traste con el plan”.

EN FIN, el Estado Mayor Presidencial (EMP), a punto de desaparecer a propuesta del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador no es, para los grandes servicios que presta al Presidente en turno, oneroso, ya que sufrió durante el gobierno de Enrique Peña Nieto una merma presupuestal constante que llegó hasta el 36 por ciento. De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación, el año con mayor presupuesto al EMP fue en 2015, cuando recibió 624 millones 054 mil 347 pesos, mientras que el de menor presupuesto fue 2018, con un monto de 398 millones 551 mil 136 pesos, 36 por ciento menos que en 2015. Pero algo importante: en materia de seguridad, el EMP no solo otorga protección a la familia del Presidente de la República, al Presidente electo, a los expresidentes de la República, a secretarios de Estado, sino a otras personas que por su encomienda o situación, el titular del Poder Ejecutivo Federal así lo instruye, y en este caso se encuentran los Presidentes, Jefes de Estado y de Gobierno, Reyes, Príncipes, diplomáticos y otras importantes personalidades que visitan el País. No se trata solo de AMLO sino de todo un organigrama confiable que garantiza al País que sus invitados especiales no sufran ningún rasguño que merme las relaciones internacionales. Y es que instruir en estos momentos a civiles que reemplacen a los miembros del EMP sería, incluso, arriesgado, además de que su desaparición no constituye ningún ahorro puesto que seguirían en el Ejército en caso de ser finiquitados. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com