Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

A pesar de que muchos sabían que Manuel Bartlett está en el ánimo de Andrés Manuel López Obrador y que hace años se ha alineado a la izquierda muy cerca de él, a muy pocos ha caído bien la noticia de que Manuel Bartlett Díaz, secretario de Gobernación en los tiempos de Miguel de la Madrid, el de la caída del sistema en 1988, sea el director de la Comisión Federal de la Electricidad. Algo le iba a dar AMLO a Bartlett por su tardía lealtad, pero no se esperaba una reacción tan de oposición. Bartlett Díaz tiene un historial muy oscuro. No sólo es la caída del sistema del 88, sino además su posible responsabilidad en la muerte de Manuel Buendía, columnista de muchos periódicos de su época. José Antonio Zorrilla Pérez era jefe de la Dirección Federal de Seguridad y su jefe directo era Manuel Bartlett, secretario de Gobernación. Zorrilla Pérez era el emisario de Bartlett, como bien lo describe Julio Scherer en su libro Los presidentes. José Antonio Zorrilla estuvo 24 años en la cárcel por el asesinato de Manuel Buendía. Para muchos quedaba claro quien había sido el autor intelectual; Zorrilla Pérez no se mandaba sólo. ¿Se ha redimido Manuel Bartlett y ahora transita por la senda de la izquierda limpio de pecados? ¿El poder sanador de Andrés Manuel López Obrador lo ha curado? Si así es, que se vaya en paz a su casa a contar a sus nietos historias de su bondadosa senectud; pero que no lo ponga AMLO entre los hombres “rectos” que lo ayudarán a levantar este país.

El obispo Raúl Vera cuestionado por su Honda de lujo; lo quieren ver también austero
¡Qué pena con don Raúl Vera! De él se tiene una buena percepción por su activismo social a favor de las clases sociales más vulnerables. Destaca “su defensa de los Derechos Humanos, el apoyo de las reivindicaciones de mejora laboral de los mineros y demás trabajadores de la región, la ayuda a los inmigrantes mediante el proyecto Frontera con Justicia, la lucha contra la discriminación que padecen los homosexuales, la despenalización del aborto”. Pero resulta que don Raúl está siendo cuestionado porque viaja en un Honda Accord 2018 que cuesta poco más de 450 mil pesos. En esta época en la que la austeridad se está poniendo de moda, a muchos feligreses y no feligreses no les parece que un obispo, discípulo de Jesús, quien dijo que deberíamos tener tesoros en el cielo y no en la tierra, viaje un auto de lujo. Este caso recuerda el del atentado en contra de Juan Jesús Posadas Ocampo, obispo de Guadalajara, quien viajaba en un auto de lujo por lo que fue “confundido” con un narco. Decía el caricaturista Magú: “Ya ven, si hubiera andado en vochito nadie lo hubiera confundido”. El obispo Vera dice que viaja en ese auto porque es muy seguro y porque ya tuvo un accidente de consecuencias lamentables por viajar en un auto más barato e inseguro. Aquí es donde debemos encontrar un equilibrio; aquí es donde nos deberíamos preguntar si la austeridad es para todos, o sólo para los funcionarios públicos.

¡Gracias!
Ser agradecido es uno de los valores que poco a poco hemos ido perdiendo. Quienes todavía conservan este valor recuerdan cuando salían de paseo con la madre, al centro comercial, al parque y se encontraban a una persona que les obsequiaba una golosina o que les dirigía un halago. Las buenas madres volteaban a vernos y nos exhortaban: «¿Cómo se dice?». Gracias era entonces una palabra muy fácil de decir, era una expresión sencilla que encerraba un gesto cordial, alegre, humano; gracias acompañado de una sonrisa o de un gesto tímido de humildad en el rostro de un niño es la cosa más tierna del mundo. Por ello los buenos padres, las buenas madres nos enseñaron a ser agradecidos. Pero, ¿por qué lo hemos olvidado? Porque ahora creemos que no es necesario. Si alguien le dice guapa a una dama no es necesario dar las gracias porque la dama se siente guapa; si alguien le dice honrado a un futuro diputado, no hace falta dar las gracias, pues «el periodista está diciendo la verdad, ¿acaso no lo soy?». Dar las gracias se ha convertido en un reto para aquellos que han cultivado la arrogancia en sus vidas, aquellos que creen que lo que han conseguido en la vida es porque lo merecían. En Libertad bajo Palabra sabemos que son nuestros lectores los que nos han hecho crecer, son nuestros asiduos lectores los que nos impulsan a ser mejores. Son nuestro colaboradores, columnistas, reporteros y editores pilares fundamentales de esta empresa informativa que tiene mucho que dar. En Libertad bajo Palabra agradecemos también a los que se anuncian en nuestro portal, o que se han anunciado. A aquellos que nos confían sus boletines a nuestra redacción sabiendo que no vamos a alterar nada. A todos ustedes, GRACIAS, porque tres años son pocos, pero su apoyo, su paciencia, su tolerancia, su amistad, su afecto es lo que nos impulsa a seguir adelante. ¡Gracias!
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