No debe resultarle muy alentador a los priistas el primer mensaje de su presidente, René Juárez Cisneros, después del desastroso resultado electoral del 1 de julio: “Hacia dentro, nuestro partido, su militancia, los simpatizantes, habremos de iniciar un proceso de reflexión profunda, del tamaño en que los ciudadanos nos han dado esta lección en la elección del domingo. No nos vamos a autoflagelar”. Acción en vez de reflexión es lo deseable, despertar a la militancia, darle ánimos, hacerle saber d una nueva alborada después de la noche triste. En cambio, es diferente la actitud propositiva de José Yunes Zorrilla en Veracruz, al sugerir que “el partido replantee agenda, método y modelo para seguir siendo una opción y una alternativa frente a la sociedad veracruzana”. Hasta los errores son aprovechables si se aprende de ellos, limpiar la casa y empezar de nuevo atendiendo a las cambiantes circunstancias del ahora.