El ahorro en el gasto corriente es uno de los programas más destacados de AMLO en su propósito de conseguir recursos para sus programas de desarrollo social, para conseguirlo encuentra un rico filón en la burocracia de altos vuelos. Solo en el Senado hay mil 500 asesores cuyo costo en 2017 se elevó a poco más de mil millones de pesos. Es escandalosa la forma en cómo ha crecido la burocracia en el Senado, pues de aproximadamente 50 empleados sindicalizados que eran en 1968 ahora son 593; aunque solo había 64 senadores, ahora son 128, pero México no ha crecido territorialmente y las funciones de esa Cámara son casi las mismas que realizaba hace 50 años. En la rapiña del presupuesto de esa Cámara han participado todas las fracciones legislativas, solo en 2017 la tajada fue de 4 mil 598 millones de pesos. No más.