Aún sin saber nada de fútbol, ya que no ha sido para mí un espectáculo de mis preferencias. Sin dejar de reconocer lo que es, he preferido los deportes y espectáculos de competencia personal, en los que no se puede culpar a nadie de la derrota…

Lo malo del caso es que en la mayoría de los espectáculos, los derrotados siempre encuentran una disculpa; pero nunca dicen que su dios así lo dispuso, ni mucho menos le reclaman su parcial proceder…

En contraparte, los vencedores siempre le atribuyen su victoria a la intervención de dios; y hasta le dan las gracias. Lo mejor del caso es que lo más frecuente es que los contendientes, el vencedor y el derrotado, se encomendaron al mismo dios…

Lo que se refleja también en las guerras; solo que ahí es más claro, pues las guerras tienen su trasfondo en las creencias religiosas y los beneficios que obtienen en nombre de su mero-mero dio$. Lo demás; es lo de menos…

Pero no es a lo que me refiero con el por qué unos pueden y otros no, que es como se comenzó el presente escrito, y haciendo referencia al fútbol y al resultado de la contienda…

Pero me atrevo a afirmar, a pesar de que el presente lo escribo mucho antes de que siquiera dé inicio el partido; mismo que dará el final al fastuoso evento que seguramente cambiará la apreciación que la mayoría de los ciudadanos del mundo tenían “gracias” a la información que los medio$ se han encargado de hacer creer…

La gente está encantada con Rusia. El Metro de Moscú, sin duda el más hermoso del mundo, solo es el marco para la belleza de sus mujeres, lo complicado de su idioma y la calidez de su gente…

Pero al grano. Basta de rodeos. ¿Quién ganó?…

Ganó la sociedad del mundo entero; y perdieron los políticos, también del mundo entero. Sin escatimar la excelente imagen que Rusia dio; la que pesará mucho en la entrevista que sostendrá su presidente Vladimir Putin con el mal educado de Donald Trump…

Quien ha desarrollado tal antipatía entre los medios y la sociedad en general, que ya ni cuando dice cosas sensatas, dejan de atacarlo. Como recién cuando declaró que la inmigración debilita la cultura y tejido social…

Sobre todo, aunque es absolutamente cierto lo que dijo, porque después de la separación de que ha hecho con las familias de los migrantes, no parece ser el más indicado para hablar de tejidos sociales…

Aunque lo más censurable en este caso, es que Trump no se da cuenta -o no quiere reconocerlo- que la cultura a la que se refiere diciendo que se debilita, es una cultura de comida chatarra, por consiguiente enferma, carente de una estructura familiar; y para colmo viciosa -al alcohol, a las drogas legales e ilegales; y a la guerra, que no se olvide. La cultura yanqui es una cultura de guerra, de muerte-…

Pero los políticos perdieron, porque el mundo entero se dio cuenta de que hay políticos que requieren de guardaespaldas y otros no. Y a eso se refiere el inicio del presente escrito: Por qué unos pueden y otros no…

La presidente de Croacia de nombre impronunciable y de difícil escritura, Kolinda Grabar-Kitarovic, fue la atracción del mundial. Más que equipos o jugadores, Una mujer ha sido el centro de atención de medio mundo…

Y no -y sí- por las fotografías que desde hace años se le atribuyen por su gran parecido a una ex conejita de Playboy; y que de nueva cuenta ahora se han publicado; sino por su encantadora sencillez…

Repetir lo que todos ya sabemos de cómo se costeó su viaje, etc. etc. es ocioso. Pero nos regresa de nuevo a la pregunta: Por qué unos pueden ser ciudadanos comunes y otros no…

Finalmente, en este mundo de locos que lo mismo asesinan a Muammar el Gadafy (1942 – 2011) que a Osama Bin Laden (1967 – 2011) que al Mahatma (1869 – 1948) a ella, por ser mujer y hermosa, supuestamente debería ser custodiada; y más aún siendo Presidente de una nación…

Pero Don Pepe Múgica -igualmente encantador que Kolinda- hacía y continúa haciendo lo mismo, se paga sus gastos. No tiene ni chofer. Y no es porque sea joven y guapo por lo que no necesita guardaespaldas…

¿Será entonces que estos personajes pueden andar por todos lados sin gente armada que los proteja porque no tienen cola que les pisen? Tal vez. Pero también debe de influir que la nación en la que viven y gobiernan no es un pueblo del salvajes; como nosotros…

Y el centenar y medio de asesinatos que hubo durante el proceso electoral da fe de ello. Por lo que mucho se le ha aconsejado a Andrés Manuel que no regrese al Estado Mayor Presidencial a los cuarteles…

Pero también existe otra posibilidad…

Solo que esa se las platico mañana, si el Sol me presta vida.