Queda en el aire el desplante de Américo Zúñiga cuando convoca a los “verdaderos priistas” a que decidan sobre su permanencia o no al frente del PRI estatal, pues no dijo quiénes son esos priistas ni dónde están. Además, se permite un reto en ausencia: “Hago un llamado y una convocatoria a que lo hagamos, no desde la oscuridad de un café en la intriga y en la grilla, sino de manera abierta y con el micrófono por delante”. Seguramente allí estarán esos priistas para, “con micrófono abierto”, formular un reclamo, no necesariamente por la derrota, sino por la omisión en la lucha, por la inmovilidad de los cuadros de mando, por la ausencia de liderazgo, por haber dejado solo al mejor candidato al gobierno que haya tenido este partido por muchos años.