No hace mucho se discutía en voz pública la inadmisible cantidad asignada a los regidores del ayuntamiento xalapeño, simplemente porque ni se los ganaban ni se lo merecían, sin embargo nadie, desde el alcalde hacia abajo, hizo el menor intento para terminar con esa ruindad. ¿Qué hace un regidor? ¿Para qué sirve su función? Por supuesto tienen razón de ser, el solo hecho de una existencia reconocida por la ley implica una función útil, pero jamás los estratosféricos sueldos que se asignaban en el presupuesto. Ese abuso, equiparable a un robo en despoblado, quedará en el registro histórico como una amarga anécdota de corrupción in situ y porque representa una parte del enojo social manifestado en las urnas del 1 de julio pasado.