Xalapa- 2018-07-3114:20:01- Al presidir la eucaristía para agradecer la designación de Cardenal Presbitero, que se realizó en la Catedral Metropolitana, el arzobispo emérito de Xalapa, Sergio Obeso Rivera, agradeció que en el ocaso de su vida a dar la cuenta final, le fue concedido ponerse a disposición del Señor totalmente al servicio de Su Iglesia.

En el templo abarrotado de fieles católicos, se dieron cita los poderes de gobierno estatal, presididos por el ejecutivo estatal Miguel Ángel Yunes Linares y el secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, quienes fueron colocados al lado derecho del altar.

En tanto el alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez Herrero, llegó acompañado del que presumiblemente sea el secretario de Gobierno en la administración de Cuitláhuac García Jiménez, Eric Patrocinio Cisneros, quienes fueron ubicados de lado izquierdo, es decir frente a frente con el mandatario veracruzano.

Al inicio de la eucaristía, al arribar a la iglesia y luego de realizar la ceremonia habitual, el Cardenal Obeso Rivera saludó a los asistentes entre los que se encontraban los funcionarios antes mencionados.

La misa solemne transcurrió entre porras, viva y aplausos al Cardenal, quien está a punto de cumplir 87 años de los cuales 47 ha dedicado al servicio católico, agradeció con las limitaciones que a su edad y su salud le permitieron.

En su lugar también estuvieron presentes el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, señor Obispo Auxiliar de Xalapa Rafael Palma Capetillo, además de arzobispos y obispos de otras diócesis e iglesias de la región.

En la homilía que duró poco más de 20 minutos, el Cardenal Obeso Rivera recordó que fue a los 13 años cuando ingresó al seminario “en circunstancias muy especiales que omito. Actualmente estoy por cumplir 87 si el Señor es servido”.

Reveló que no fue un libro de espiritualidad, sino una novela quien le abrió la inteligencia a darle sentido a la vida que ha ocupado el sacerdocio mismo que recibió a los 23 años: “la paga, así lo entiendo ahora, para mí ha sido tan abundante como la suma de años en que mi ocupación exclusiva ha sido como suena: servir al señor”.

Y agregó, “estamos celebrando, y gracias por acompañarme, el haber sido honrado por el Santo Padre Francisco con el quehacer propio de un cardenal. Esto en el ocaso de mi vida. Si algo define y caracteriza mi vida es precisamente haber sido empleada, con todas mis limitaciones en el servicio del Señor. Al presente, el dueño de la viña ha querido distinguirme a última hora con el trabajo que puso en mis manos desde el amanecer: poner mi existencia total a su servicio”.

Dijo que ésta última expresión es lo que hoy están celebrando “y en el que ustedes me honran con su presencia; al estar el Señor por llamarme en el ocaso de mi vida a dar la cuenta final, me concede un privilegio que hoy pongo bajo el signo del servicio a Su voluntad: me ha llamado a ponerme a su disposición totalmente, en el servicio de Su Iglesia. Esto significa para mí el que el Señor se haya fijado en mi insignificancia, para dar la última nota de grandeza a esta espléndida sinfonía que suena en su servicio”.

Confesó que si su vida pudiera representarse como una composición musical, si miraba a los dones con que el Señor la ha ido adornando a todo su largo, resultaría “una espléndida sinfonía”.

“Y si pongo atención a mi respuesta personal, apenas si alcanza ser la expresión de alguien que con dificultad hilvana dos o tres notas que dan como resultado un corrido nacional. Culpa mía y no responsabilidad del Señor. Por esto junto con el júbilo que preside esta asamblea, y que juzgo muy justo, debo añadir un golpe de pecho porque mi vida, para ser sincero, solamente ha alcanzado ser catalogada entre los corridos nacionales”.

Cabe recordar que fue el pasado 29 de junio cuando el Papa Francisco, dio a conocer su designación como Cardenal Presbitero, esto con todos los derechos y obligaciones que propios de los cardenales.

 Leticia Rosado / AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO