Ciudad de México- 2018-07-2809:39:55- Tras la derrota del PAN-PRD en las elecciones del pasado 1 de julio, en Veracruz se desató una guerra política y no es para menos. El Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ahora tiene la urgencia de tapar las corruptelas de su Gobierno y por ello impuso a un fiscal anticorrupción que opere como tapadera y que sepulte el dispendio de recursos públicos que utilizó para promover a su hijo como candidato a Gobernador.

Se trata de Marcos Even Torres Zamudio, quien según sus antecedentes públicos, es abogado de la familia Yunes Márquez, fue mentor del actual fiscal General del Estado, Jorge Winckler Ortiz. Es una persona a modo, un fiscal totalmente manipulable y que estará a las órdenes del Gobernador y no de la sociedad. Así es la transparencia de Yunes Linares.

Pero esta maniobra –que se antoja analizar como un acto desesperado y no menos plagado de miedo –tiene razones de fondo que están a la vista. Miguel Ángel Yunes termina su bienio gubernamental el 30 de noviembre y al día siguiente toma posesión como Gobernador el morenista Cuitláhuac García.

Antecedentes

Desde hace varios meses los nubarrones de la sospecha pesan sobre Yunes Linares respecto del manejo de los recursos públicos. Con antecedentes de corrupción documentados desde que fue director del ISSSTE, donde se asegura que se enriqueció en forma descomunal, ahora se afirma que en Veracruz no ha rendido cuentas sobre el uso de unos 12 mil millones de pesos que le otorgó la Federación para atender programas sociales y otros en el estado. Se afirma, también, que una parte de esos fondos se usaron para la promoción de su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez, como candidato a la gubernatura. El nuevo Gobernador está obligado a investigar estos presuntos malos manejos financieros.

Nada se sabe, de igual forma, del destino de varios millones de pesos asegurados a los ex funcionarios del Gobierno de Javier Duarte ni de los decomisos de dinero hechos al propio ex mandatario. También se ignora en manos de quién o quiénes están las propiedades incautadas al ex Gobernador y a sus ex colaboradores.

Desesperado

El pasado martes, Yunes y sus diputados cómplices operaron la maniobra de imponer al Fiscal Antocorrupción. En la lista de los llamados “diputados traidores” aparece Vicente Benítez González, un personaje que ejerció mucho poder durante el Gobierno de Javier Duarte: fue subsecretario de Sedesol, Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Pública y responsable de las finanzas del Estado.

Ante la imposición del abogado personal de Yunes como fiscal anticorrupción, el Gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez, ofreció que el caso se ventilará en los tribunales. Sin duda que legalmente es posible revertir el nombramiento, aunque el caso, se asegura, podría llegar hasta la Suprema Corte.

Resulta evidente el temor de Yunes ante el contundente triunfo de Morena en Veracruz, pues el actual mandatario sabe que no cumplió son sus compromisos y, por el contrario, se desviaron recursos públicos a manos llenas.

Durante su campaña política, Yunes hizo una sobreoferta electoral que no pudo cumplir ni cumplirá porque faltan escasos cuatro meses para que termine su gestión. No cumplió en el tema de seguridad porque el crimen está desatado en la geografía veracruzana. Además no se han aclarado los cientos de casos de desapariciones forzadas ni las ejecuciones y desapariciones de periodistas.

De ahí el rechazo social a tal perversa intención. De esa forma Yunes pasó a ser el hombre más repudiado de Veracruz. Jamás un político veracruzano –ni Antonio López de Santa Anna, quien cedió la mitad del territorio a los estadunidenses –ha sumado a través del tiempo tanto repudio como Yunes.

Pero algunos diputados consultados sobre el manejo del dinero público aseguran que Yunes es candidato a la cárcel o al destierro y sostienen también que el nuevo Gobernador, Cuitláhuac García, deberá aplicar la ley y hacer justicia.

Y es que de no ocurrir esto, Cuitláhuac García no podrá gobernar cómodamente, sostienen. Yunes Linares se convertirá en una sombra para el nuevo Gobierno, pues está encolerizado por la derrota y porque no pudo imponer su Maximato –como el que vivió México de 1928 a 1934 desde el gobiernos de Emilio Portes Gil hasta Lázaro Cárdenas- en la entidad a través de sus hijos, a quienes ya veía como futuros gobernadores y dueños del estado.

La sociedad veracruzana confía en que Cuitláhuac García aplicará la ley y pondrá a este pillo en la cárcel. En muchos círculos sociales se opina que Yunes debe irse. Lo quieren fuera de Veracruz, desterrado, de otra forma seguirá siendo un lastre pernicioso