Como ya lo habíamos advertido oportunamente aquí, la única opción que tenía el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares de imponer a su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez como sucesor era fraguando un burdo fraude electoral.

Hasta la medianoche de este domingo, el mandatario estatal del PAN intentaba consumarlo, según acusó el candidato de MORENA, Cuitláhuac García Jiménez, a quien la mayoría de las encuestadoras más prestigiadas –entre ellas Consulta Mitofsky, ligada a Televisa, y otras cuyas mediciones son respaldadas por algunos relevantes diarios de la Ciudad de México– le daba en las encuestas de salida, hacia las 6 de la tarde, una ventaja mínima de 3 hasta más de 11 puntos sobre el primogénito de Yunes Linares.

Sabedor del panorama adverso, el junior del gobernador pretendió dar madruguete, convocando a conferencia de prensa para dar a conocer los resultados de solo una encuesta de salida de la firma Votia, una empresa encuestadora que presuntamente pertenece a un ex empleado de su padre y que durante la campaña siempre le dio una amplia ventaja en las tendencias electorales sobre el morenista, quien a su vez encabezó casi todos los sondeos.

Es más, una hora antes de que cerraran oficialmente las casillas, Yunes Márquez difundió un mensaje de voz dirigido a todos sus representantes y operadores electorales para asegurarles que ya llevaba “una ventaja muy importante”. Posteriormente en la conferencia de prensa en la que se declaró ganador, presentó los resultados de Votia que le daban una ventaja de cuatro puntos que, según él, representaban alrededor de ¡200 mil votos!.

Sin embargo, diarios como El Universal, que en campaña publicó encuestas que le llegaron a dar hasta 5 puntos de ventaja a Yunes Márquez en las preferencias electorales sobre el candidato de MORENA, ahora reconocieron su “ligera” desventaja en la elección ante Cuitláhuac García. Igualmente Reforma, que en sus dos últimos sondeos siempre marcó un empate técnico entre ambos aspirantes a la gubernatura, anoche confirmó que MORENA había arrasado en seis estados, entre ellos Veracruz.

¿Se atreverá el gobernador Yunes Linares a consumar tan burdo fraude para imponer a su amado hijo? Francamente se ve muuuy difícil, ya que a diferencia de hace dos años, cuando al actual mandatario estuvieron a punto de anularle la elección en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el panista no sólo contaba con el padrinazgo del poderoso secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sino que también se sacó de la manga los “Expedientes X” en contra del presidente Enrique Peña Nieto y del ex secretario de Hacienda Luis Videgaray, amenazando con exhibirlos y “hacer cimbrar a México”.

Sólo así pudo finalmente tomar posesión como gobernador el 1 de diciembre de 2016.

Pero ahora Osorio Chong ya no despacha en Bucareli y el presidente Peña Nieto y su canciller Videgaray ya van de salida. En cambio, el próximo jefe del Ejecutivo federal será su peor enemigo político: Andrés Manuel López Obrador, a quien no tiene manera de extorsionar, pese a que siempre acusó al tabasqueño de que a él lo financiaba el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, quien anoche seguramente era quien más celebraba el triunfo de MORENA en Veracruz desde el Reclusorio Norte de la Ciudad de México.

En cambio, hay quienes aseguran que en la tarde-noche en Palacio de Gobierno se alcanzaban a escuchar desde el Parque Juárez los gritos histéricos.

 

GANÓ SOCIEDAD AGRAVIADA

Para nadie es un secreto por qué Andrés Manuel López Obrador encabezó todas las encuestas, de principio a fin, durante la contienda presidencial.

El líder fundador de MORENA se consolidó como el legítimo opositor de un sistema político sostenido alternadamente durante décadas por el PRI y el PAN, en cuya complicidad involucraron también en este sexenio a lo que quedaba del PRD, partido que surgió en 1989 y se erigió en la principal fuerza de la izquierda mexicana hasta que se agotó en 2012 precisamente por su maridaje con la corrupción del bipartidismo imperante.

Por eso el voto que prevaleció en esta elección fue el de castigo por el enojo y el hartazgo de una sociedad agraviada por gobiernos abusivos, voraces, impunes e inútiles. Ahí está, por ejemplo, la serie de insultos que recibió el ex gobernador priista Fidel Herrera Beltrán, quien en silla de ruedas se presentó a votar en una casilla especial de la Ciudad de México.

¿Cómo perdonar, sexenio tras sexenio, el cínico enriquecimiento ilícito de gobernantes y funcionarios, mientras más de la mitad de la población mexicana viven en condiciones de pobreza extrema? ¿Cómo olvidar las desapariciones forzadas masivas como las de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa? ¿Cómo dejar pasar las ejecuciones extrajudiciales de las fuerzas del orden que están coludidas con el crimen organizado al que supuestamente combate? ¿Cómo no iba a rebelarse en las urnas un pueblo que desesperanzado ve que la corrupta clase política no se renueva sino que se recicla a través de sus hermanos, hijos, nietos, sobrinos, nueras, yernos, cuñados y esposas, sin más méritos que la incondicionalidad de su parentesco?

¿Alguien se sorprende entonces del contundente triunfo de López Obrador, cuyo efecto remolcó a candidatos de MORENA a las gubernaturas, como a Cuitláhuac García Jiménez en Veracruz, quien contra todos los pronósticos terminó imponiéndose al aparato y a los cuantiosos recursos del gobierno del estado de los que echó mano el panista Miguel Ángel Yunes Linares para tratar de heredarle el poder a su primogénito?

EL ISSSTE, MAL EJEMPLO

Por cierto, hace un par de días, el diario Reforma publicó que durante diez meses, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) no había pagado a los distribuidores de medicamentos, acumulando hasta el momento una deuda de ¡2 mil millones de pesos!.

Carlos Ramos, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos para la Salud, declaró que se trataba de un atraso nunca antes visto.

“(El ISSSTE) tiene un saldo vencido este año por mil 414 millones de pesos que, sumados a las entregas solicitadas en el mes de junio de 2018, acumularán 2 mil millones de pesos. Lo más grave es eso: que, a pesar del adeudo que tienen, continúan solicitando medicamento”, denunció Ramos.

Los adeudos tienen más de 10 meses de antigüedad. Aseguró que, en general, el organismo se tarda un máximo de 90 días en pagar y existe preocupación en el sector porque la deuda siga creciendo justo en el cambio de gobierno federal.

En la Delegación estatal del ISSSTE también se están dando algunas situaciones incongruentes por parte de sus funcionarios que poco abonan a la confianza de sus derechohabientes.

Y es que trascendió, por ejemplo, que la semana anterior la delegada Elízabeth Morales García fue sometida a una intervención quirúrgica por un problema en una de sus rodillas.

Pero la funcionaria federal no se operó en la clínica médica de la dependencia pública a su cargo sino en un carísimo hospital privado ubicado a la salida de la carretera federal Xalapa-Veracruz… ¡con cargo al ISSSTE!