Sin duda, en el ámbito del poder público se ha vuelto proverbial aquello de recoger las varas después del jolgorio y disfrute del poder, cuando este se ejerce de manera discrecional y se transgrede el marco regulador de la función pública. Tal parece ocurrir a la actual diputada Elisa Manterola quien ha presidido la mesa Directiva del Congreso local y por ende obedece a consignas provenientes de su grupo legislativo, lo cual nada tiene de irregular, por supuesto. Pero fue más allá cuando supuestamente altera una fe de erratas al adicionar un párrafo sin consulta ni aprobación previa. Pero existe un movimiento en contrario azuzado por quienes no están de acuerdo y la han denunciado ante la Fiscalía General del Estado (FGE), por la comisión de los delitos de ejercicio indebido del servicio público, abuso de autoridad, incumplimiento del deber legal, coalición y tráfico de influencias. Por ahora, quizás no prospere esa denuncia pero barrunta negros nubarrones “después de”. Como siempre, después de la fiesta a recoger los trastos sucios. Y alguien tiene que hacer esa tarea.