Fue larga e interesante la entrevista que hizo al presidente Peña Nieto el periodista Joaquín López Dóriga en Radio-Fórmula, allí tuvimos oportunidad de observar a un presidente de salida convencido de sus circunstancias, explicando claramente su posición y actitud durante los seis años de su periodo y en el interregno de la transición. Reconoce aciertos y las fallas, deja al juicio de la historia la calificación de su gobierno, consciente como está de su baja popularidad actual. El entrevistador recordó transiciones presidenciales transcurridas con severos conflictos: Echeverría expropiando los valles del Yaqui y Mayo; López Portillo nacionalizando la banca y Salinas de Gortari a un tris de devaluar la moneda antes de entregar el cargo. No sucede así ahora que el sucesor es de partido distinto al del presidente en funciones, aún cuando presidente en funciones y el presidente electo mantienen perspectivas diferentes. Yo recuerdo a Díaz Ordaz: “Me someto, al juicio inapelable de la historia”.