Con la liberación de Elba Esther Gordillo se reanuda la polémica acerca de la impunidad en México, porque es difícil comprender la diferencia entre la verdad jurídica y la realidad, que en no pocas ocasiones contradice la apreciación pública respecto de un proceso en lo particular. Pero el caso de la señora Gordillo destaca entre muchos por la personalidad política de la involucrada y por asociación su caso engarza con los de quienes están en cárcel acusados por desvío de recursos, lavado de dinero y otros delitos que guardan semejanza con los que llevaron a la “maestra” al encarcelamiento. La voz pública se pregunta: ¿Andrés Granier, Duarte de Ochoa, Audirac, Bermúdez, son los siguientes en ser liberados?  La pregunta quema, la respuesta amarga.