Llamativas declaraciones hizo el inminentemente poderoso Manuel Huerta Ladrón de Guevara, futuro coordinador del Gobierno Federal para el Estado de Veracruz, asegurando que el Ejecutivo no impondrá al titular de la Junta de Coordinación Política del Congreso, ni meterá mano en la voluntad de los legisladores para orientar sus votaciones.

La primera perspectiva que se tiene es que se trata de una mera pose que intenta fortalecer la idea de la separación de los poderes públicos, que es exactamente lo que hace el actual gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, que en cuanta ocasión tiene de estar cerca de un micrófono pregona que ahora sí existe autonomía del Legislativo y Judicial, no como en los tiempos de Duarte, aunque todos sepamos que eso es falso.

Pero si lo que sostiene Manuel fuera cierto, resultará sumamente apasionante observar si los futuros diputados son capaces de operar como un auténtico cuerpo colegiado, habilitado para tomar decisiones democráticas y maduras y sin un tlatoani que los controle. Superar eso significaría casi estar trascendiendo la mexicanidad histórica, porque nunca en el pasado ha existido un Congreso realmente autónomo.

Por otro lado, para gobernar se requiere también vocación de poder y mente compleja. Dejar tan sueltos a quienes pudieran no estar capacitados para gobernarse por ellos mismos, pudiera significar caer en estados de anarquía.

Pero esperemos con interés. A lo mejor de veras ya son otros tiempos.