En otros países, EEUU es uno de ellos, un ministerio público con autonomía institucional se encuentra libre de injerencia política, hasta donde esto es posible. En otros, como México, la justicia es utilizada al calor de los vaivenes políticos, de allí la idea de crear una Fiscalía Independiente, o autónoma, cuya función quede al margen de intereses de otro matiz que no sea la exacta aplicación de la ley, evitando injerencias políticas. Pero, al menos en Veracruz, esto no ha resultado, según se pudo comprobar con la salida del anterior Fiscal y con la actuación del que está en funciones, y se robustece el fenómeno con la declaración del próximo gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, quien ha adelantado quitará al Fiscal recién electo por el Congreso de ese estado y que pondrá uno “de sus confianzas”. Con estas y otras experiencias en el solar mexicano, se antoja difícil la consolidación en México de una institución de justicia auténticamente autónoma.