Veracruz- 2018-08-1309:59:00- EnriqueLedesma

 

Después de trabajar el año pasado en la presentación y promoción de la novela Patria, Paco Ignacio Taibo II presenta su nuevo libro publicado por Editorial Planeta como una entrega doble.

 

‘La libertad, la bicicleta’ y ‘El olor de las magnolias’, son dos historias que le permiten enfrentar el reto de volver al género literario ofreciendo a los lectores una narrativa ágil, sencilla, interesante y divertida con el rigor documental que lo caracteriza.

 

Por un lado, ‘La libertad, la bicicleta’ es una novela donde muestra una etapa de su infancia, que a manera de homenaje dedica a su padre cuando decide para su sorpresa, realizar la cobertura de la vuelta ciclista de España, ofreciendo una etapa muy personal, muy familiar.  Así lo explica en entrevista telefónica para el corporativo IMAGEN.

 

“Es un acto de nostalgia, es la manera que tuve de tener a mi padre sentado al lado durante los tres meses en la que la estuve escribiendo. Cuando haces literatura haces investigación y en este caso, en este libro, era una crónica periodística, de periodismo histórico.

 

“Es una novela llena de nostalgia… Después de todo, los géneros literarios están ahí para hacerlos cacahuate y servirte de ellos”.

 

-Después de dedicarle bastante tiempo a la novela histórica, ¿por qué decide hacer este homenaje a su padre?

 

– Tuve que hacerlo porque la memoria se desgasta y antes de que siga desgastándose más, quiero dejar fijada esa historia de mi padre.

 

Me conmovió mucho descubrir ver como siendo un joven periodista, en el pleno franquismo encuentra la libertad en el tramo más insólito, que es ser cronista deportivo siguiendo carreras disque profesionales, ese pedazo de la historia de mi padre me parecía digno para ser rescatado.

 

La metáfora de la libertad sigue valiendo lo mismo hoy para cualquier periodista que tenga 20 años.

 

– Y plantea que justamente le llevó como 20 años realizar esta novela…

 

– El libro de mi padre me costó mucho trabajo porque no encontraba las crónicas que había escrito, tenía los álbumes de recorte que mi madre me entregó cuando él murió, pero me faltaban las crónicas que escribió, que son más de un centenar.

 

Tuve que rastrear en mi biblioteca de periódicos regionales de España, hasta que las encontré en El Comercio de Gijón.

 

-¿Qué lo motivó a contar algo tan personal?

 

– Una buena historia es historia así la saques de tu clóset, así la saques de la historia con H mayúscula, de las vivencias o de la imaginación. Entonces tiendo a trabajar libremente en temas que me interesan a mí y por lo tanto puedan interesarle a mis lectores.

 

Hablando de historia

 

Por otra parte, ‘El olor de las magnolias’ rescata esa visión histórica contada a través de tres historias paralelas, tres planos. Todo un reto para el autor.

 

Así, nos relata la llegada de la familia Grimaldi, unos campesinos italianos que encontraron en los consulados mexicanos en el extranjero, el apoyo de la política porfirista que les dio casa y tierra en Veracruz, para empezar una nueva vida.

 

Pero también, cuenta el final de la vida de Lucio Grimaldi en la actualidad, durante su retorno a Italia. Y en su habilidad para describir y poner a los personajes de la historia a ras de suelo, nos describe parte de la vida del gobernador veracruzano Teodoro Dehesa.

 

– Es interesante cómo muestra tres historias diferentes, pero comunes en ‘El olor de las magnolias’.

 

– La novela está construida en tres planos narrativos porque busqué una estructura novedosa. Para mí este libro era volver a la Literatura después de la experiencia de Patria.

 

Busqué una estructura que me fuera un reto y que fuera amena mostrando el pasado y el presente del personaje que regresa de Veracruz hacia Nápoles, al mismo tiempo con una culpa que no sabemos cuál es y al mismo tiempo las mujeres en los balcones de Nápoles completan la historia.

 

Estuve tentado en un momento a crearle un cuarto plano, que era las mujeres en los balcones de Veracruz, haciendo el mismo juego, pero los balcones de Veracruz no son lo bastante cercanos unos de otros en la parte vieja de la ciudad como para lograr el juego.

 

Por eso lo deseché y dije, ya basta, con tres planos es suficiente.

 

– Me divierte como muestra al gobernador Teodoro Dehesa…

 

– Teodoro Dehesa era un zopilote porfiriano, ahí sí tuve que investigar porque mientras que la novela sucede con un grupo de campesinos italianos que van a Veracruz  habitar una zona de control en plena dictadura porfiriana, invitados por los consulados mexicanos en el extranjero, no son campesinos y esa es la sorpresa.

 

Así que el conflicto que quiere que tengan con una comunidad no lo van a tener. Al revés, van a chocar con los caciques porfirianos y con el gobierno de Dehesa.

 

Ahí si tuve que investigar un poco sobre su gobierno y esta parte fue muy divertida.

 

– Pero lo pone como una persona de carne y hueso, lejos del pedestal de la historia. ¿Fue Dehesa visionario, progresista, modernista?

 

– ¡Puro pito! ¡Fue un pinche reaccionario de mierda! Burócrata de toda la vida, autoritario y represivo. Se rascaba el culo cuando dudaba de algo.

 

Los historiadores que lo tienen en un lugar tan alto se van a poner nerviosos con estos detalles.

 

Espero que a los jarochos en lo particular en estos tiempos de triunfo progresista, la novela se vuelva de lectura amable y ágil que les permita gozar.

 

Espero estar por Veracruz para presentarla un día de estos, de hecho voy a estar por allá en septiembre. Voy a Poza Rica a la Feria del Libro, al Puerto no tengo ninguna programación por el momento.

 

– Hablando de triunfos progresistas, ¿cómo queda usted políticamente?

 

– Políticamente quedé muy bien, sigo en pleno debate y pensando en que este gobierno necesita un apoyo fuerte y crítico.

 

Con las brigadas por la lectura tenemos un programa muy fuerte, proyectos muy grandes con Veracruz y Morelos. También hay actividades de la lectura que habla sobre la historia de la zona conurbada del país.

 

Para saber…

 

Teodoro A. Dehesa Méndez fue un político porfirista. Diputado local en 1872.

 

Don Porfirio Díaz lo hizo director de la Aduana de Veracruz, diputado federal, senador y gobernador de Veracruz.

 

Fue candidato a la Presidencia de la República en 1910

 

 

 

AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO