“Son corruptos, no tontos”, cantan en el llano para referirse a quienes roban sin que la justicia les de alcance; quizás algo parecido haya inspirado a Roberto Hernández “El Jibarito” cuando compuso la famosa melodía Lamento Borincano: “sale loco de contento con su cargamento para la ciudad…”. Tal se habrá convertido en himno personal de quienes se han enriquecido al amparo de la impunidad y del poder, en todo México abunda esa especie de gente, y Veracruz ha sido espléndido semillero de ejemplares dignos de ser enjaulados; entre ellos diputados a quienes la protección del fuero los mantiene en libertad. Bueno, eso se dice, después de este mes comprobaremos hasta donde llega la impunidad.