Contrataciones innecesarias, malos manejos en cuentas bancarias, duplicación de funciones con erogaciones extraordinarias, irregularidades en el proceso licitatorio y la asignación de contratos son algunas de las acotaciones más destacadas que hace el órgano interno de control del INE. Se contrataron servicios cuya aplicación corresponde a áreas administrativas del INE, como “corrección de estilo de documentos, la realización de estudios de opinión –imagen del instituto–, asesorías para el reclutamiento de capacitadores electorales, monitoreo de medios de comunicación y redes sociales y rediseño de catálogo de puestos, a pesar de que en dichas áreas tienen en su estructura 62 puestos, con un total de 430 funciones, de las cuales 219 se encuentran directamente relacionadas con los servicios contratados”. Como se ve, en todos lados se cuecen habas.