Todo un espectáculo, deprimente por cierto, el de los empresarios que claman porque el gobierno les pague sus adeudos, deudas institucionales como los ha reconocido el gobernador electo, Cuitláhuac García, quien reiteró su voluntad de pagarles “siempre y cuando las comprueben”, el misma argumento que escucharon hace dos años del entonces gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares. Curiosamente a la larga lista de deudores se agrega Sara Ladrón de Guevara, rectora de la Universidad Veracruzana, quien al igual que los empresarios hace dos años penaba por semejante dolor. Lo peor es que con toda la voluntad de Cuitláhuac García para pagarles habrá un impasse para revisar la documentación correspondiente a cada caso, eso lleva tiempo y alargará la vía crucis de los empresarios reclamantes.