Ya hemos visto cómo el triunfo electoral de Morena ha impactado en la correlación de las fuerzas políticas, para empezar ha dejado a estas organizaciones en estado catatónico, divididos unos, como el PAN, anonadados otros, como el PRI, desorientados y en la incertidumbre el PRD, despreocupado Movimiento Ciudadano porque nada tiene que perder y todo lo que venga es bueno. El PAN sigue siendo reducto anayista y esa circunstancia causa profunda división a su interior y provocará la mayor escisión de su historia cuando Margarita Zavala se decida formar el partido que el rumor anuncia. Esto forma parte de uno de los efectos inmediatos del tsunami morenista, sin duda habrá otros.