Una de las más sonadas promesas de campaña de Miguel Ángel Yunes Linares fue aquella en la que decía que en seis meses acabaría con la inseguridad en Veracruz; pero nunca dijo si esos meses serían al principio, a la mitad o al final de su mandato, si serían de corrido o salteados, porque a poco más de 3 meses de entregar las riendas de la administración estatal se puede afirmar que esa promesa en eso se quedó. El clima de intranquilidad prevalece a lo largo y ancho del estado, basta con echar una mirada en los distintos medios digitales y redes sociales para ver la realidad que el todavía mandatario niega con reiterada desfachatez, la llegada de la Gendarmería Nacional a la capital de Veracruz no pasó de ser un mero desfile pomposo por sus céntricas calles, se presumió del uso de drones y tecnología de punta y muchas otras palabras que el viento se llevó, mientras al día de hoy, ejecuciones en lugares públicos, secuestros y otros crímenes son nota diaria. La promesa decía que en seis meses haría el trabajo y su mandato termina el 1 de diciembre y si Pitágoras no miente, las cuentas no cuadran.