La sobrevivencia político-sindical de Carlos Romero Deschamps es inobjetable, incluso ha sobrevivido con creces al corporativismo sindical, por obra y gracia de la protección desde la cúpula del poder. Su permanencia al frente del Sindicato petrolero se debe a la conveniencia de mantener un liderazgo así sea artificial que evite turbulencias innecesarias en la base trabajadora de la industria petrolera. Pero se aprecia que  los días de Deschapms al frente del SNTPRM ya no serán muchos, por un lado porque el nuevo gobierno ya no lo necesita, y por otro porque el mismo dirigente sindical ya no desea seguir al frente de esa responsabilidad. Aunque, como suele suceder, en una de esas Rocío Nahle cambia de parecer si las circunstancias recomiendan su permanencia frente al sindicato y mantenerlo en calma mientras se lleva a cabo la implementación de la nueva política petrolera del gobierno de AMLO.