Lamentablemente la capital de los veracruzanos se encuentra en un enorme bache que detiene su desarrollo. Catalogada como una de las capitales más rezagadas del país, arrastra en su infraestructura, economía y población el resultado de las malas decisiones de varias administraciones municipales que lograron más en beneficio particular que en resultados positivos para la ciudad. Su cultura se encuentra amparada en actividades surgidas desde la Universidad Veracruzana y otras tantas organizadas por el maltrecho Instituto Veracruzano de la Cultura; pero con muchos artistas independientes con calidad que piden apoyo; en términos turísticos la oferta y promoción turística son imperceptibles. No es necesario ahondar en la visible diferencia entre las colonias del centro y de la periferia de la ciudad, lugares en donde la falta de algunos servicios públicos es persistente, al igual que la inseguridad. Mucho se ha criticado a la administración actual, sin embargo, a partir de diciembre, el que los gobiernos municipal, estatal y federal sean del mismo partido político, abre el camino a un trabajo conjunto que permita por fin volver a darle a Xalapa el realce de décadas pasadas, realce del cual muchos solamente han escuchado historias.