El Movimiento Juvenil del 68 no se puede entender sin la influencia de la revolución cubana. América Latina ha sido como muchos naciones subdesarrollados víctima circunstancial de los países que accedieron antes que nosotros a la tecnología bélica ; el fusil y el cañón fueron los instrumentos, junto con la astucia instintiva del hombre blanco, que hicieron posible la conquista de pueblos asiáticos, africanos y americanos.

En nuestro continente sentaron sus reales españoles, ingleses, franceses y portugueses, actuando la mayoría de las veces en forma cruel e inhumana, persiguiendo, explotando, arrinconando y exterminando a los aborígenes, situación que fue creando un sentimiento de rencor y rechazo a los conquistadores. Ese sentimiento de rencor y rechazo no terminó con la independencia, sino que se fue entremezclando entre las diferentes generaciones posteriores a los movimientos sociales que hicieron posible cortar los lazos esclavizantes que nos ataban a las metrópolis sojuzgantes. Así es como crecimos como pueblo, con odio y con amor; con odio al abusivo abuelo español y con amor al victimado abuelo mexica. De esta combinación de sentimientos encontrados se produjo una mezcla mestiza con un trauma psicológico difícil de superar.

Nuestros antiguos maestros nacionalistas se encargaron en las aulas de aumentar el sentimiento patriótico hacia los niños héroes, a los hombres de la reforma y a todos los héroes de la independencia, y repudiar a los nuevos conquistadores que mutilaron nuestra patria partiéndola a la mitad. Por esto y muchas cosas mas al triunfar la revolución cubana cada uno de los jóvenes americanos, y del mundo también, impregnados del olor de la reciente pólvora, con la cual se le había puesto el cascabel al gato con la mano del Che y de Castro, sentíamos la necesidad de seguir el ejemplo y liberarnos de las ataduras que la burguesía nacional e internacional nos imponían. Pero también existía aparte de esa necesidad nacionalista y antiburguesa otra imperante necesidad, la de romper el autoritarismo social, que se manifestaba por todas partes como una constante de los adultos que imponían sus puntos de vista a los jóvenes sin dialogo ni consideración, y de la cual la clase política no era mas que la cúspide de la pirámide que era necesario destruir.

Esta situación se manifestaba en México y Checoslovaquia, en China y en París. La movilización de los jóvenes con el libro rojo de Mao tuvo su connotación manipuladora pero de rebelión hacia los adultos, que no supieron estar a la altura de los acontecimientos que la revolución les exigía, con un Mao que bien sabia lo que quería, viejo zorro conocedor de la naturaleza humana y de su incipiente juventud. “Prohibido prohibir” fue la bandera y el lema notorio en París que mejor refleja el sentir de una generación ahíta de las limitaciones de los adultos, herederos a su vez de otras viejas generaciones que les fueron enseñando con mano de hierro como educar sin sentir. Este era el ambiente que se respiraba 8 años después del triunfo de la revolución cubana, cuando los jóvenes se opusieron a los rusos en Checoslovaquia, los jóvenes franceses a sus autoridades en París, y los jóvenes mexicanos a la clase política imperante en la ciudad de México y en algunas otras ciudades del país. Xalapa fue una de esas ciudades, y con una generación juvenil de las más aguerridas.

Algunos jóvenes de ahora, pocos por cierto, se apuntan recordando la matanza del 2 de octubre en Tlaltelolco, pero olvidan que antes de esa matanza en la Plaza de las Tres Culturas, el 27 de septiembre, junto a la plazoleta Lerdo, se realizó una de las peores represalias policiacas y militares del momento, donde afortunadamente no hubo heridos de consideración pero si muchos presos, incluyendo estudiantes y maestros, directivos y demás, de ambos bandos, que fueron golpeados y humillados soezmente por las fuerzas autoritarias imperantes. Para saber como comenzó todo hagamos una remembranza. 1968 es un parteaguas. Es el año a partir del cual el mundo se convulsiona. México no es la excepción. Protagonistas los jóvenes. Actores los estudiantes de educación media, universitarios, normalistas, politécnicos, etc. Desde Berkeley hasta París, las protestas se oyen por doquier. Dani el rojo se hace escuchar, en nombre de todos. Aparentemente las causas de la rebelión fueron diversas, pero en el fondo bullía el autoritarismo social.

México fue parte de este alumbramiento doloroso de libertad y democracia. Cupo el honor a los estudiantes de levantar estas banderas. La causa risible, una disputa estudiantil reprimida desproporcionadamente por el ejército nacional. Una bazuca perforó el corazón de los jóvenes… y los unió en un deseo común de reivindicación. Universitarios, politécnicos, normalistas, urbanos y rurales, Chapingo, universidades de provincia, Puebla, Michoacán, Guadalajara, Veracruz etc. Marcharon solidariamente por una causa común. La consigna: derrumbar el paternalismo y el autoritarismo del gobierno central, porque en el esquema del análisis transaccional del yo padre, adulto y niño, el gobierno eligió la postura dura del padre represor que no sabe dialogar ni jugar con el infante, y de un manotazo sofocó las protestas el 2 de octubre de 1968.

En Xalapa la violencia total fue anterior, ese es nuestro honor. 27 de septiembre no se olvida. Pero Xalapa tenía blasones bien ganados desde antes de la rebelión total. 1965 marca la nueva etapa de conciencia juvenil transformadora. Las huelgas en la Facultad de Derecho en Xalapa, Medicina en Veracruz, movimientos mayores con la participación de escuelas de todo el estado y la unión de los principales grupos estudiantiles. Apoyo a los maestros universitarios en sus demandas reinvindicadoras. En 1968 el movimiento estudiantil veracruzano tenía madurez, fogueo y conciencia. Todo esto lo aporto en su apoyo al movimiento estudiantil con explosión en el D.F.

  • Resultados: un cambio cualitativo en la forma de gobernar en México. El sistema centralista se abrió al diálogo. Abajo el artículo 145 del Código Penal. Abajo la disolución social. Afuera los presos políticos. Más libertad. Cuantas de las nuevas instituciones, aun en pañales hoy, no tuvieron su origen en aquel formidable movimiento. El IFE , Derechos Humanos, democracia en ascenso, a pesar de las turbulencias actuales, a pesar de los tiempos de confusión que los adultos, que ahora somos, hemos creado sin saber el rumbo ni la orientación. ¿Hará falta otro movimiento juvenil?, y ¿los jóvenes donde están?