Corrían los milenarios tiempos del profeta Zaratustra (entre el 6 300 y el 1 200 antes de la era cristiana) sobre quien se han escrito lo mismo historias de amor que van más allá de esta vida; que lo citan como comandante de despiadadas guerras cuando expulsó de Persia a los legendarios Turanios, hoy extintos…

El también llamado por los griegos Zoroastro, es el supuesto autor de Los Avesta, una serie de libros que los mazdeístas consideran sagrados -el mazdeísmo es una religión cuyo Dios es Aura Maza, el Sol-…

Sobre el personaje se han hecho reportajes, películas, poesías, sinfonías, libros, como el de Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) “Así habló Zaratustra”, que el propio autor calificó como “Un libro para todos y para nadie”…

Y en ellos, regresando con el tema de Los Avesta, independientemente de su riqueza filosófica, dejó para toda la humanidad el nefasto legado del bien y del mal; pues que se tenga conocimiento, ahí se habló por primera vez de un dios bueno y de un dios malo…

Todos hemos oído eso desde que nacemos, de hecho es una historia que los hombres han creído y repetido una y otra vez, para beneficio de los personajes que de eso viven; ya que si no existieran ambos conceptos del bien y el mal, ninguna de las religiones tendría sustento…

Como ciertamente que no lo tienen, dado que soportan sus inverosímiles cuentos con promesas y amenazas de infiernos y cielos que nunca nadie ha visto; pero sí vivido por quienes han perdido la salud…

Muchos Siglos después llegó al mundo Pitágoras (569 – 475) y dijo, entre muchas otras cosas: “El bien y el mal no existen, solo existe la salud y la enfermedad”… 

Pero como nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde, solo los enfermos entienden el valor de estar sano y vivir libre; en comparación al estar confinado a una batería de médicos y medicamentos que les hacen una vida medianamente soportable; si es que eso es vida  Pero darían todo lo que tienen con tal de recuperar la salud; sin duda la mayor de las riquezas…

Lo malo del caso, es que como humanidad estamos tan enfermos, que cuando alguien la libra, generalmente después de un accidente grave dicen que fue ese dios invisible quien los curó y le dan las gracias -los enfermos que se “curan” es a medias, pues una vez que caen en manos de la medicina ya no los $ueltan- …

El Evangelio de los Esenios, como el Vaticano dio en llamar a Los Rollos de Mar Muerto, dice que cuando te enfermas, es porque el diablo te ha atrapado y quiere llevarte a su mundo de dolor y de muerte.  Así dice, y también dice como correr al demonio…

Pero como nadie hace caso, mejor no nos detenemos en ello; solo que el curarse es bastante sencillo y además nada caro.  Un tip para quienes se interesen en el tema: “A lo más que puede aspirar el hombre, es a conocer las Leyes de La Naturaleza y someterse a ellas”.  Anaxgoras (500 – 428)… 

Pero estábamos con que todo seguirá igual.  Dado que somos una nación enferma, lo que cotidianamente acontece en nuestro ensangrentado México es fiel ejemplo de ello; y hace inminente una Reforma Sanitaria, ya que con las juventudes diabéticas que tenemos, el futuro no se ve muy halagüeño para la Patria…

Además, como somos el único caso en la historia política del mundo que tiene un chistoso gobierno de izquierda que cree en esas cosas del bien, del mal y de sus representantes, todo va a seguir igual, pues las religiones siempre han estado cargadas a la ultra derecha; aunque dicen lo contrario…

Lo que parece ser cierto, es que el salvador tabasqueño no podrá lograr mucho si sigue con esas tendencias de amor y paz, en vez de dejar que la Justicia se encargue del asunto…

El darle amnistía a Romero Deschamps, no es un buen paso.  Independientemente de que un Fiscal verdaderamente autónomo lo debería llevar ante los tribunales…

Además, como bien dijo Friedrich Nietzsche “Negar a dios será la única forma de salvar al mundo” y ese es un paso que para un pueblo idólatra que no confía en sí mismo y por eso tiene fe, se ve difícil que se logre.  La Morenita les ha fallado más que el PRI; y ahí siguen.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.