El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) es una de las calamidades políticas del país. Sólo ha beneficiado y convertido en multimillonarios a los detentadores de la franquicia que increíblemente le siguen renovando las autoridades electorales en cada elección. Las peores catástrofes políticas, sociales y económicas de los últimos años están asociadas indisolublemente al interés particular de esa organización.

Por ello, que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) esté ahora en tratos con la gente del Verde, envía un mensaje negativo a los millones de seguidores que llevaron al triunfo al partido de Andrés Manuel. Sobre todo cuando el asunto por el que negociaron es algo tan aberrante como la maquinación de Manuel Velasco Coello, que siendo gobernador de Chiapas fue al mismo tiempo candidato a senador, renunció a la gubernatura, tomó posesión en la Senaduría donde estuvo un día y luego pidió licencia para retornar a la gubernatura, donde ahora va en calidad de gobernador interino ¡de él mismo!

Escasamente se ha visto una articulación política de este tamaño, comprensible únicamente, lo dice la experiencia, porque Velasco tiene sometido al Congreso y las fuerzas políticas de su estado, seguramente con el mismo método con que Javier Duarte tenía sojuzgados a los diputados de Veracruz: arrojándoles millones de billetes de banco.

¿Qué obtuvo Morena a cambio de doblar las manitas para que senadores aprobaran la licencia de Velasco? Que el Verde le cediera 5 de sus diputados, con lo que ahora el Movimiento llega a la mayoría absoluta en el Congreso.

¿Y qué se puede esperar de recolectar diputados de una corriente política tan desacreditada e infame como la del Verde? Que lleven todas sus mañas a un proyecto de gobierno que ha presumido de limpieza y honestidad.