O   P   I   N   I   O   N
Por Mario Javier Sánchez de la Torre

    Aproximadamente dentro de 61 días, llegará a su fin la que ha sido la peor administración federal para el país, por obvias razones para los mexicanos y los propios priistas, que aún encabeza el corrupto y torpe Enrique Peña Nieto y su banda.

    Desprestigiado “equipo de ineptos”, que aún algunos están en funciones dentro de la administración pública o como integrantes del también desprestigiado Congreso de la Unión, protegidos por el mal aplicado llamado fuero constitucional y algunos pocos encarcelados y otros en una cínica y franca huida, propiciada por el Presidente de la República.

    Fin de sexenio o de fiesta, según el papel que le haya tocado jugar estimado lector, pero que deja a todos los mexicanos sumidos en deudas a nivel internacional como nunca lo había estado el país, con una inseguridad y corrupción galopante, cornadas éstas dos situaciones por una impunidad como nunca se había vivido en México.

    Para confirmar lo señalado sobran ejemplos, comenzando por el famoso a nivel internacional de la llamada Casa Blanca    -no la de Wahington, DC    – la del exclusivo fraccionamiento de la Ciudad de México, Lomas de Chapultpec. Situación que al haber sido dada a conocer por la periodista Carmen Aristegui, acabó para siempre con la mediocre imagen de honradez y eficiencia que algunos medios de comunicación le trataron de construir al inculto mexiquense, golpe del cual no se ha podido recuperar y por cómo están las cosas, no se recuperará.

    A partir de ese momento, como en cascada comenzaron a darse a conocer una serie de irregularidades dentro de la administración pública federal y de algunas entidades federativas que en forma incomprensible los que habitamos en esta nación no entendíamos porque se toleraban y aguantaban.

    A nivel de la administración pública federal una de las primeras situaciones que le exploto en las manos a Quique Peña, fue el escándalo de la empresa brasileña Odebrech. La que su Director al ser detenido en su país, Brasil e interrogado por las autoridades de ese nación sud americana, confesó haber dado aproximadamente 10 millones de dólares, a Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos ya en esas fechas (PEMEX)    -la ex empresa de los mexicanos-    por la obtención de contratos, los cuales se usaron en campañas políticos-electorales del Partido Revolucionario Institucional. Situación que a la fecha no ha sido aclarada por las autoridades mexicanas y sí le han sido proporcionados amparos al cachorrazo de la revolución Lozoya Austin para que nadie lo pueda molestar.

    Otro ejemplo lo están viviendo en el Estado de Chihuahua, en dónde el ex tesorero del PRI, y servidor público de la pasada administración estatal está acusado por el actual gobierno del Estado de haber desviado más de 250 millones de pesos, también a campañas del partido tricolor. Corrupto personaje que por parte de la federación ha sido exhonerado  de los delitos que le imputaban, pero que por las acciones del actual gobernador de Chihuahua no se le permite salir del esa entidad, por temor a que se fugue como los otros integrantes del gobierno Peñista.

    Y como el más reciente ejemplo, aquí en Veracruz, nos enteramos de la famélica sentencia que el juez dio al vulgar y panzón ladrón Javier Duarte de Ochoa, de un máximo de 9 años de prisión y pagar una multa de la ridícula cantidad de 58 mil pesos, aproximadamente. La que se quiera reconocer o no, es legal de acuerdo al Sistema Penal Acusatorio Adversarial, más conocido como “Juicios Orales”. Y como era de esperarse causo el enojo no solamente de los veracruzanos sino de todos los mexicanos, pues la cantidad que se le imputa, algunos miles de millones de pesos más o menos, a la pareja de hampones Javier y Karime, es de aproximadamente más de 100 mil millones de pesos, por lo que esta entidad está en la situación económica que estamos viviendo.

    Sentencia que indica que desde la petición de extradición de Duarte de Ochoa al Gobierno de Guatemala, por la corrupta Procuraduría General de la República (PGR), ésta se hizo amañadamente con la intención de que se pudieran obtener los resultados que estamos conociendo, pues la no poner en la solicitud de extradición todos los delitos que tenían que ponerse, se permitió que sus defensores y la corrupta PGR que está al servicio del aún corrupto gobierno “peñista”, actuaran como lo han estado haciendo, por desgracia dentro de lo que marca el Sistema Penal Acusatorio Adversarial, y estén logrando beneficios a favor del más grande ladrón que ha tenido Veracruz.

    Así, en esta amañada forma se está despidiendo de México el corrupto Peña Nieta, dejando protegidos a los más importantes integrantes de su banda. Usted qué OPINA estimado lector. Hasta el miércoles. noti-sigloxxi@nullhotmail.com (Fech. Púb. Lun. 1-octubre-18)