Van por lo menos tres veces seguidas que el gobernador electo de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, hace alusiones ásperas en contra del gobernador constitucional, Miguel Ángel Yunes Linares. Lo inaudito es que el choleño, usualmente de mecha corta, como se dice, no ha respondido.

En la primera ocasión, el xalapeño acusó al mandatario de querer “clavarse” la lana que generará la venta en calidad de chatarra de decenas de vehículos automotrices y máquinas que son propiedad de la SIOP (día 13 del mes). En el segundo llegó a los calificativos, aseveró que Duarte era un ladrón y Yunes es un ratero (día 16); y en la tercera, llama hoy farsa al Comité Ciudadano inventado por Miguel Ángel para que avale el proceso de entrega-recepción del gobierno.

Al contrario del ámbito federal, donde el terciopelo embellece la relación Peña-AMLO, en Veracruz no se ha conseguido una transición fluida y pacífica. Es fácil inferir que Miguel sigue haciendo todo lo posible por obstaculizar al nuevo régimen.