Con mucha frecuencia se sostiene la conveniencia de la alternancia en el poder, porque en el relevo de gente con diferente perspectiva política al interior de la administración pública se desvanecen dudas y especulaciones: ¿qué hubiera sucedido si en vez de Américo Zúñiga en 2014 el relevo municipal en Xalapa se hubiera protagonizado con un alcalde de diferente signo partidista? La respuesta es obvia porque radio bemba atribuía más de un dislate a la administración municipal predecesora, y normalmente vox populi le atina. En 2017 el PRI perdió la elección municipal y dio lugar a que Morena encumbrara a Hipólito Rodríguez en la alcaldía xalapeña, y ahora la administración de Américo Zúñiga está en tela de juicio debido a un presunto daño patrimonial por 96 millones de pesos en CMAS, otros 15 millones por contratación indebida, y gratificaciones extraordinarias por 69 millones de pesos, que configuran un escenario nada favorables al ex alcalde y será tema de cotidiano murmullo, y aún más.