Opiniones y Comentarios
Julio Ricardo Blanchet Cruz

diariolibertad@nullgmail.com

Hoy un sábado 14 de hace 50 años, el párroco de San Miguel Canoa, población mayoritariamente náhuatl, estaba prácticamente en manos del sacerdote franciscano Enrique Meza, quien prácticamente se encargaba de los asuntos de la comunidad, hasta cobrando los impuestos y haciendo trabajar como esclavos a quienes no los pagaban…

Quien hizo sonar las campanas de la igle$ia convocando a los pobladores, a quienes arengó en contra de jóvenes empleados de la BUAP -Benemérita Universidad Autónoma de Puebla- que habían llegado a la localidad para refugiarse de una fuerte tormenta que les impidió subir al cerro de la Malinche.  Lo que originalmente era su intención…

Al carecer la comunidad de un lugar donde hospedarse, anduvieron por el Pueblo hasta que un hombre los acogió en su modesta casa de abobe para resguardarse de las inclemencias del tiempo…

Pero hasta ahí llegó la turba enardecida por las palabras del representante de dios, quien los tachó de comunistas.  Lo que inicialmente a nadie motivó, pues poco estaban enterados del resto de lo que sucedía en el País, dado que no hablaban español y las comunicaciones en ese entonces distaban mucho de lo que son ahora…

Pero viendo el cura que sus palabras no surtían el efecto deseado, pues bien a bien los pobladores no sabían de lo que los acusaba el cura; el $anto individuo cambió su discurso y dijo que pensaban quitar el Lábaro Patrio que ondeaba en la igle$ia y querían poner en su lugar una bandera roji-negra…

Lo que enardeció a la multitud convocada, que se dirigió hacia la humilde casa donde les habían dado cobijo y de donde prácticamente los sacaron junto con el dueño.  El buen hombre de la casa que los acogió, intercedió por los estudiantes, pero fue en vano, ya que también la arremetieron en contra de él y terminó perdiendo a vida a manos de la desenfrenada turba…

Que emulando la historia de terror de Frankenstein, el monstruo hecho por partes de cadáveres de la escritora inglesa Mary Shelley (1797 – 1851) los lincharon.  Palabra derivada del vocablo inglés lynching que admite dos orígenes…

Uno del apellido del irlandés James Lynch Fitzstphen, quien en el Siglo XV era alcalde de Galway en irlanda, que se hizo famoso por ahorcar a su propio hijo en 1493 tras acusarlo de asesinato…

Y la segunda hipótesis hace referencia a Charles Lynch, juez norteamericano de Virginia, quien en 1780 ordenó la ejecución de una banda de realistas sin previo juicio…

El caso es que de ese entonces a la fecha Puebla se ha significado por llevar a cabo linchamientos -15 en lo que va del año-.  Cabiendo comentar que del caso de Canoa nadie fue juzgado; ni siquiera el cura…

Cabe citar que los seguidores del librito ese al que llaman Biblia, históricamente se han caracterizado por su intolerancia a quienes no son sus seguidores…

Siendo oportuno recordar las palabras del muy ilustre Pitágoras (569 – 475) que dijo: “Quien sigue el camino de otro, nunca encuentra el suyo”.  Dura a irrevocable sentencia que hecha por tierra a todas las religiones…

Sin embargo, la mayor parte de la humanidad, que no puede creer en si misma, ya que ni siquiera saben bien a bien a qué vinieron a esta hermosa Tierra.  Entonces tienen que creer en algo; en lo que sea; para así tener a quien responsabilizar de su destructivo y parasitario paso por esta vida…

Toda vez que la creencia generalizada, cuando menos en la religión judía de Roma, es que la gente viene al mundo por la voluntad de su dios; no se mueve la hoja de un árbol sin su sagrada voluntad; la gente se muere cuando él quiere; y todavía creen que los va a juzgar.  ¡Vaya estulticia!…

Las cosas no van a cambiar nada, gobierne quien gobierne.  Y sin duda que con todo y la idolatría que caracteriza a la mayoría, vamos irremediablemente al auto exterminio, ante la indolencia de un dios al que nadie ha visto, pero al que adoran como si de veras existiera e interviniera en sus vidas…

Y que lejos de ver por la paz, es usado como bandera por los que se dicen buenos; pero que en el fondo solo les ha servido como pretexto para invadir y asesinar a quienes piensan diferente -y tienen riquezas que se pueden convertir en dinero ¡claro!-…

Finalmente, como bien dijo Friedrich Nietzsche (1844 – 1900) “Negar a dios es la única forma de salvar al mundo”. 

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.