Su calidad de partido de cuadros convierte al PAN en un intenso hervidero subterráneo, poco movimiento en la superficie pero intensa movilidad, intriga y cabildeo bajo el agua. Así se advierte en todos los ámbitos, pues Ernesto Ruffo no le da vía libre a Marko Cortés para la dirigencia nacional y le hará fuerte oposición a pesar de éste contar con el respaldo de Anaya y de Moreno Valle y en la entidad veracruzana ya se mueve en contra de José Mancha una fuerte oposición conformada por la alianza entre Joaquín Guzmán Avilés y Enrique Cambranis. El interés que despierta la sucesión veracruzana estriba en saber a qué candidato apoyará el gobernador del Estado y si éste aún conserva la fuerza necesaria para resolver la sucesión panista como mejor le convenga.