Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

 

Karime Macías, cómplice de Javier Duarte viaja en metro de Londres leyendo el New Yorker. Viaja tranquila, sola, sin más compañía que sus culpas. Pero las culpas en una persona cínica no son estorbos. Ya no es una muchacha, ya se le notan las operaciones en el rostro. Desafortunadamente la persona que le tomó la foto no buscó su mejor ángulo, tampoco trabajó la foto con algún editor de imagen, por eso ella se ve como es: Un demasiado vulgar, un demasiado desvergonzada, un demasiado ajena. Su marido sigue en la cárcel pagando las culpas de los dos. Sabe que en México la requieren, pero sabe también que la justicia en México no se mueve por leyes, sino por voluntades políticas. Mientras no haya voluntad de atraparla y hacerle pagar por los delitos que se le imputan, ella puede viajar tranquila en el metro leyendo, o haciendo creer que lee el New Yorker, sin miedo a ser aprehendida. Tiene muchos años comprados gracias sus delitos; también sus hijos, y sus nietos, y los nietos de sus hijos. Porque después de todo, ella y Javier Duarte compraron abundancia para su estirpe, sin importarles el sufrimiento que causaron en Veracruz No importa que el marido purgue condena; ya habrá tiempo para conseguirse otro.

 

Javier Duarte, el experto forense; el monstruo del que habla está en su celda

Esta vez Javier Duarte no utilizó a su vocero Ciro Gómez Leyva, esta vez mandó una misiva al periódico Reforma en la que critica al fiscal por el apresuramiento para determinar que la fosa descubierta con restos humanos fuese de dos años atrás: “Pareciera que el actual titular de la Fiscalía tiene el único propósito de deslindarse de este hecho y no en hacer correcta y profesionalmente su trabajo, haciendo declaraciones sin sustento técnico forense alguno”. Duarte, como un experto forense, explica cómo se puede determinar la edad de una fosa: “Determinar eso depende de varios factores y análisis como lo son la orografía del lugar, el grado de humedad del terreno, la profundidad de donde se encontraban, la edad y constitución física de las víctimas”. ¡Vaya con el experto! ¿Y si mejor lo dejan salir y lo ponen a buscar las fosas que sus subalternos excavaron para arrojar cuerpos? En el colmo del cinismo, tratando de deslindarse de ese crimen, declara: “Lo más importante y prioritario en este tipo de lamentables casos, la prioridad es la identificación de los cuerpos y la detención de los autores de esta monstruosidad”. Le hace falta un espejo a Duarte para darse cuenta que el monstruo del que habla está en su celda.

 

Sara Ladrón, hubiera preferido tener a Cuitláhuac en su informe; la UV, una universidad que ya no importa

¿Qué iba a informar Sara Ladrón? ¿Qué a la UV ya no le importa a nadie? Entre Víctor Arredondo, Raúl Arias Lovillo y ella, la Universidad Veracruzana ha perdido su lustre, ha quedado opacada ante una horda de ladrones que la han dejado devastada. ¿Dónde cree usted que aprendió Edgar Spinoso a ser ladrón? Pues en la UV, como administrador de Víctor Arredondo. ¿No fue Arias Lovillo el que le dio su doctorado a Fidel Herrera, convirtiendo a la Universidad Veracruzana en el hazmerreír de los académicos de todo México? ¿Acaso no fue Clementina Guerrero la cómplice de Sara Ladrón? ¿Después de su vergonzante paso por Finanzas del estado Clementina ya no quiere no dar la cara? Obvio, Sara Ladrón hubiera preferido tener en su informe a Cuitláhuac García, el futuro gobernador. Yunes ya no le sirve para nada y resulta más provechoso llenar de halagos al que ostentará el poder del estado y no al que ya se va.

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