Los funerales del senador republicano John McCain sirvieron para enfatizar el deslinde respecto de la atrabiliaria forma de hacer política del presidente Donald Trump, y de su manera de conducir al país, y para confirmar que los aplausos para uno reflejan reproche para otro: “Mucha de nuestra política y nuestra vida pública puede parecer pequeña e irrelevante, que usa la grandilocuencia y el insulto, con polémicas falsas”, dijo Obama. Y la hija de McCain, Meghan McCain, lo confirma: “no esa retórica barata de hombres que nunca estarán cerca del sacrificio que él ofreció voluntariamente, ni la apropiación oportunista de aquellos que vivieron vidas cómodas y privilegiadas”, y recuerda las palabras del senador fallecido: “He amado mi vida, toda ella”, “me arrepiento de cosas pero no cambiaría uno solo de mi días, en los buenos y en los malos tiempos, por el mejor de otra persona”. Y trump jugando golf.