El alcalde xalapeño ha cometido varias y diversas pifias, a causa quizás por su escasa o nula experiencia en asuntos de la cosa pública, desde aquel desafortunado desliz sobre su deficiente metodología para reclutar colaboradores fuera de Jalapa porque aquí no encontró quienes cumplieran con el perfil requerido, hasta aquella declaración cuando declaró que en la recolección de basura había irregularidades y tuvo que ceder ante las protestas del sindicato. Ahora debiera atender a los empresarios y empleados de la Plaza Ánimas de perdida para ofrecerles disculpas por el anuncio catastrofista que hizo sobre el estacionamiento de ese centro comercial y definirles para cuando dará el informe técnico que prometió hace ya más de un mes.