Redacción 03-09-2018.- El presidente Mauricio Macri declaró hoy a la Argentina “en emergencia” y anunció una política de ajuste para enfrentar la crisis con la reducción a menos de la mitad del gabinete de ministros, el aumento de los aranceles a la exportación y medidas de contención para los sectores más pobres.

“En estos meses se desataron todas las tormentas juntas pero no por eso vamos a perder todas las esperanzas”, declaró Macri en un mensaje a la población, en el que reconoció que su Gobierno sufrió una crisis de desconfianza y aspira a mejorar el rescate financiero que le otorgó hace pocos meses el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La primera reacción de los mercados no fue positiva, con un leve depreciación del peso frente al dólar, aunque sin llegar a la marca récord del jueves pasado, cuando la cotización de la divisa norteamericana superó los 40 pesos y llevó al Gobierno a elevar a un 60 por ciento los tipos de interés.

El mandatario de centroderecha anunció un aumento de los aranceles a las exportaciones, el sector que “tiene mayor capacidad para contribuir” tras la devaluación de un cien por ciento que registró el peso desde inicios de año. “Sabemos que es un impuesto malo, malísimo, pero es una emergencia y necesitamos de su aporte”, sostuvo.

Por otra parte, decidió “reducir la cantidad de ministerios a menos de la mitad”, en un gesto de austeridad, e impulsar la ayuda a los sectores más necesitados.

“Sabemos que con esta devaluación la pobreza va a aumentar, pero vamos a estar ahí para quienes más expuestos están en este momento”, ya que al menos un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza.

El jefe de Estado anunció que los ciudadanos que perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) -los cabezas de familia desocupados o que ganan menos del salario mínimo- recibirán un aporte adicionales en septiembre y diciembre, al tiempo que se reforzará el envío de asistencia a los comedores populares y se ampliará el programa de “precios cuidados” que fija valores más baratos para los productos de la canasta básica.

“El golpe de los últimos cinco meses es duro, el mundo volvió a decirnos que vivimos por encima de nuestras posibilidades, creímos con demasiado optimismo que podíamos ir de a poco, pero la realidad nos demostró que tenemos que ir mas rápido. No podemos seguir gastando más de lo que tenemos”, sostuvo Macri al renunciar a su estilo gradualista.

“Estos fueron los peores cinco meses de mi vida después de mi secuestro”, declaró en alusión a lo ocurrido en 1991, cuando fue retenido durante más de diez días por delincuentes que exigieron un rescate por su vida.

A la hora de señalar las causas de la crisis, el presidente apuntó a factores internos, como la peor sequía en más de 50 años que sufrió el sector agropecuario, y la crisis energética heredada del Gobierno de la peronista Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) pero también a causas externas como la subida de las tasas de interés en Estados Unidos y la guerra comercial entre esa potencia y China, los problemas financieros en Turquía y la devaluación del real en Brasil.

El anuncio tuvo lugar en medio de la crisis que atraviesa el Gobierno de Macri después de que la semana pasada fallaran todas las medidas para contener la devaluación del peso, que finalmente cerró agosto con una depreciación de casi el 35 por ciento como consecuencia de una fuerte desconfianza de los mercados, lo que se traduciría en un aceleramiento de la inflación.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, precisó esta mañana las medidas de ajuste fiscal que aplicará el Gobierno, antes de partir rumbo a Washington para negociar una mejora del acuerdo firmado con el FMI que permita garantizar el cumplimiento de los compromisos financieros durante 2019.

Dujovne anunció que se modificará la meta de déficit primario para 2019 de 1.3 por ciento del PIB a un equilibrio en cero.

Para ello, las exportaciones de productos del sector primario (materias primas) comenzarán a pagar un arancel de cuatro pesos por dólar (un diez por ciento), mientras que el resto de las ventas al exterior pagarán tres pesos por dólar (casi un 8 por ciento).

En cambio, se acelerará el cronograma de reducción de los aranceles a las exportaciones de soja, el principal producto agrícola nacional, y a partir de ahora pagarán un 18 por ciento.