Dialogando

Por: Abel Domínguez Camacho

¿Qué significa bancarrota? De acuerdo con la Real Academia Española (RAE) se pueden identificar tres acepciones: 1. Quiebra de una empresa; 2. Ruina económica y, 3. Hundimiento o descrédito de un sistema o doctrina. Otro significado refiere al hundimiento económico o falta de recursos de un Estado o Administración.

En mi entrega anterior hice referencia a la calificación de reprobado que la sociedad mexicana otorgó a Enrique Peña Nieto (EPN), a través de un trabajo de Carta Paramétrica (https://abel-dialogando.blogspot.com/2018/09/epn-reprobado.html) en relación con su gestión al frente de la Presidencia de la Republica; previamente el presidente electo había expresado que EPN “entrega un país más fuerte que hace seis años” y algo así como “no lo hizo tan mal”, en alusión a su último informe de gobierno, hasta me atreví a decir que AMLO estaba siento cortés con aquél. Ante tales declaraciones, en mi entrega expresé: Contradiciendo al Presidente Electo el 73% de los mexicanos piensan que EPN entrega un peor país que hace seis años.

A escasos días, al arrancar su gira de agradecimiento- algo parecido a la campaña-  aclaró que por la situación del país que “se encuentra en bancarrota”, posiblemente no pueda cumplir todas las demandas del país, pero si todos los compromisos y, en el mismo contexto y precisando que respetará la autonomía del Banco de México, advierte que si los indicadores económicos no aseguran los equilibrios macroeconómicos, no será culpa del Presidente sino del Banco de México. Cambio de timón respecto a las condiciones actuales de la economía y, amarrándose el dedo antes de cortárselo. Como en campaña culpando a terceros, a la mafia del poder. Ahora el Banco de México le hará la malora, le meterá el pie para que se tropiece, que tal!!!

Las diferentes instancias supranacionales como el FMI, el Banco Mundial, la ONU, la OCDE, la OMC y la CEPAL tiene los ojos puestos en México a causa de las elecciones recientes y la derrota del PRI, ninguna de esas instancias caracteriza a la economía mexicana en crisis y mucho menos en bancarrota. Espero que no piensen que dichas instituciones representan a la mafia del poder, aunque en su estructura prevalezca y domine la presencia de los EU.

Por otro lado, después del proceso electoral mexicano, las principales calificadoras de riesgo, Standard & Poor´s, Moody´s y Firtch Ratings, otorgan  su voto de confianza para la economía mexicana, coinciden en que uno de “los activos del país sigue siendo su marco macroeconómico, que incluye una política fiscal sólida, un banco central autónomo, niveles adecuados de reservas internacionales y un tipo de cambio flexible”; manifestaron que les preocupa de la próxima administración, sobre cómo financiarán sus programas sociales, así como posibles subsidios al precio de la gasolina y otros artículos de su agenda de campaña. Preocupación también, en torno a las perspectivas de inversión, en particular asociado a la reforma energética, factores que podrían llevarlos a hacer cambios en la calificación crediticia.

Mención aparte merece el proceso de renegociación del TLCAN, las calificadoras de riesgo auguran una negociación exitosa pero no descartan la volatilidad e incertidumbre que representa ese factor externo, eventualmente este podría ser uno de los factores que empuje a una calificación desfavorable. Yo he insistido que hay que tomar en cuenta que el TLCAN  se renegociará hasta pasadas las elecciones intermedias en EU, el 6 de noviembre de 2018, el escenario puede cambiar, habrá que esperar.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la economía mexicana participa en el PIB Regional con 21.5%, dato importante.  Es México una economía sólida con niveles de endeudamiento que, para 2017, no rebasa el 35% de PIB, contrario a Brasil y Argentina que tienen un nivel de endeudamiento superior al 50% de su PIB y, los casos de Uruguay y Colombia que andan rayando el 50% del PIB en su endeudamiento. En 1995 en que México atravesó por una de las muchas crisis económicas, la deuda externa representaba el 29% del total de deuda y, por su parte la deuda interna solo el 8%; desde entonces a la fecha, esa estructura porcentual se ha invertido y en promedio la deuda externa es del 6% en los últimos cuatro sexenios. (2017/Deuda Externa: 8.3%, Deuda Interna: 27.3%, del PIB)

La economía mexicana ha observado un comportamiento que no se aleja de las expectativas manifiestas por los especialistas de las diferentes instancias supranacionales, está por demás decir que México pudo sortear la crisis inmobiliaria-financiera que la economía estadunidense trasladó a todo el mundo en 2008 y 2009, para este último año México se quedó con 99.9 miles de millones de dólares de reservas internacionales brutas, llegando a su nivel más alto- en esta etapa- para el 2014 con 195.6 y para 2017 cerró con 175.5 miles de millones de dólares en este rubro, importante para mantener el equilibrio macroeconómico en sus diferentes indicadores económicos y financieros y, a través de los diferentes mecanismos del Banco de México y la SHCP, entre otras.

El pasado 25 de julio de 2018, tras varias décadas en que solo existió una bolsa de valores- la Bolsa Mexicana de Valores (BMV)- arrancó operaciones la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), que se convierte así en la segunda bolsa de valores. De acuerdo con los directivos, BIVA inicia operaciones como una de las más avanzadas del mundo y de las más veloces…esto no pasa en un país que lleva varios años en bancarrota-como lo afirma el presidente electo- por el contrario, es síntoma de certeza económica-financiera de una economía, para el caso la mexicana.

Por lo pronto, desconciertan las declaraciones del presidente electo y generan incertidumbre y más, cuando te asomas a las páginas del Congreso y de la SHCP y resulta que no hay nada relacionado con el Paquete Económico y los Criterios Generales de Política Económica 2019, el 8 de septiembre era la fecha límite para que el Ejecutivo enviara los proyectos de ley al Congreso de la Unión. Seguramente cumplieron, pero no hay asomo de ello. Urzua y Esquivel deben andar muy preocupados, más que ocupados.

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