“¿Queréis conocer realmente a un hombre? Revestidle de un gran poder.” – Pitarco.

 

Pasado el proceso electoral del 1 de julio, la democracia en México ya no es necesaria, el proyecto político que habrá de perpetuarse en el poder finalmente venció al sistema.

Si los acuerdos cupulares entre el hoy presidente electo y en funciones son ciertos, poco importa ya la democracia en México.

Quizá por ello los integrantes de este instituto político han comenzado a proponer desde la misma Cámara de Diputados revisar a fondo la existencia de los mismos Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES).

Si lo que se pretende es perpetuarse abiertamente en el poder, habrá que revisar las facultades y hasta la existencia de cada uno de los 32 organismos públicos en funciones, bajo el pretexto de evitar actuaciones “facciosas” de sus integrantes, así lo ha referido el mismo Morena.

Este pretexto encontró su fundamente en la intención del recuento voto por voto de la elección de gobernador de Puebla, el cual fue ordenado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), luego de detectar diversas inconsistencias en el cómputo de sufragios realizado por el Instituto Electoral de la entidad vecina a Veracruz.

El responsable de la parte electoral en Morena, el hoy diputado federal Horacio Duarte explicó que, como parte de la próxima reforma electoral, se debe definir si conviene desaparecer a esos organismos y concentrar en el INE la facultad de organizar elecciones –y con una serie de consejeros a modo- la perpetuidad habrá de estar garantizada.

Quizá también por ello, la hoy diputada federal Ana Gabriela Guevara ha propuesta legislar para impedir que los colores nacionales –insertos en el lábaro patrio- estén en los logotipos de los partidos políticos, caso concreto el PRI.

Horacio Duarte afirma que otra posibilidad, es modificar el proceso de selección, pues el vigente no ha eliminado el control que ejercen los gobernadores sobre ellos y con esto pretenden devolver el poder unipersonal del presidente de la República en las tareas electorales o democráticas.

Debemos recordar que actualmente el INE tiene facultades para elegir y remover a los consejeros locales.

Según el legislador morenista cercano al consejero veracruzano del mismo INE, José Roberto Ruiz Saldaña, “Los legisladores federales tendrían la obligación de avanzar en alguna reforma que revise la actuación de las autoridades locales. Hay quienes han planteado pasar al modelo único, desaparecer los organismos locales y entregar todas sus facultades al organismo nacional, pero eso es algo que habrá de discutirse en el marco de una reforma electoral”.

Según el responsable de las estructuras electorales de Morena, la actuación por demás “facciosa” de los consejeros electorales del OPLE de Puebla, no es el único ejemplo de conducta inapropiada por parte de estos integrantes de estos organismos electorales.

Ya en otros momentos las sanciones contra consejeros electorales de Chiapas, obligaron a la autoridad electoral a separarlos de sus cargos y ser sometidos a procedimientos penales por atreverse a alterar el Listado Nominal de Electores Chiapanecos Residentes en el Extranjero, en 2015.

Recordó que Felicitas Valladares también fue removida de la presidencia del Instituto Electoral de Colima por difundir resultados equivocados de la elección de gobernador de la entidad.

Más recientemente en nuestra entidad un consejero electoral fue removido acusado de incurrir en actos de nepotismo.

La justificación de la constante intromisión formal de los gobiernos estatales en las elecciones de consejeros –caso no comprobado hasta hoy- aun cuando se muestran indicios de que los consejeros reciben línea de los gobiernos de sus estados, e incluso la presión política sobre los magistrados electorales locales (que son nombrados por el Senado) son causal suficiente para revisar ese funcionamiento”, advirtió el legislador Horacio Duarte.

Con esto queda claro que Morena va con todo en su intensión de empoderarse más y perpetuarse en el poder, atentar contra los OPLE’s es el comienzo del posible fin de la democracia, como la conocemos, pues de en balde se demoró el presidente electo Andrés Manuel López Obrador casi 20 años en alcanzar la primera magistratura, como para no hacer todo lo humanamente posible por perpetuar su proyecto en el poder.

¿Y dónde quedará la democracia?

 

Al tiempo.

 

astrolabiopoliticomx@nullgmail.com

Twitter: @LuisBaqueiro_mx